El dólar estadounidense registra una caída significativa en Colombia
La moneda estadounidense ha experimentado una notable depreciación en el último año, perdiendo aproximadamente COP 700 de su valor frente al peso colombiano. Este descenso refleja una tendencia a la baja que se ha mantenido desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, con fluctuaciones marcadas por eventos geopolíticos y económicos.
Comportamiento actual y datos clave
Hoy, la divisa arrancó la jornada con un precio de apertura en COP 3.585, situándose por debajo del valor de ayer que fue de COP 3.620. Este movimiento borró las ganancias acumuladas durante la semana, mostrando una volatilidad característica en los mercados cambiarios.
La Superintendencia Financiera de Colombia fijó la Tasa Representativa del Mercado (TRM) en COP 3.615, lo que representa una reducción de COP 6 en comparación con la cotización anterior. Si se analiza el comportamiento desde principios de este año, el peso se ha depreciado en COP 187, partiendo de un valor de COP 3.772. Ampliando la perspectiva a un año, la pérdida acumulada asciende a COP 760, evidenciando una presión constante sobre la moneda local.
Factores que influyen en la volatilidad del dólar
La divisa se ve afectada por una serie de vientos geopolíticos y comerciales que determinan su curso. Por ejemplo, cuando Washington amenaza con continuar el conflicto en Oriente Medio, los gráficos suelen teñirse de rojo, indicando caídas. Por otro lado, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ajusta las tasas de interés, las bolsas globales pueden sufrir, pero el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense tienden a fortalecerse.
Estos factores han sido protagonistas desde la administración de Trump, con la implementación de aranceles globales en el intermedio, añadiendo capas de complejidad al panorama económico internacional.
¿Por qué el dólar muestra una tendencia a la baja?
Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, la moneda estadounidense ha mostrado una tendencia decreciente en el mercado colombiano. En abril del año pasado, el dólar se cotizaba alrededor de COP 4.300, mientras que hoy oscila entre COP 3.600 y 3.700, reflejando una reducción significativa.
Analistas económicos atribuyen este comportamiento, en parte, a los precios del petróleo. A pesar de recientes caídas, el Brent se mantiene cerca de los USD 100 por barril. Para Colombia, un país exportador de crudo, esto se traduce en mayores ingresos y una mayor oferta de divisas, lo que tiende a abaratar el dólar en el mercado local.
Rodrigo Lama, Chief Business Officer de Global66, destaca que los eventos en Oriente Medio generan tensiones inflacionarias e incertidumbres entre los inversionistas. Esto aumenta la demanda del dólar como activo refugio, actuando como un contrapeso en su caída. Sin embargo, en este pulso de fuerzas, el peso colombiano ha logrado imponerse en términos generales.
Panorama económico local y perspectivas futuras
La macroeconomía colombiana sigue marcada por la incertidumbre. Por un lado, el Gobierno de Gustavo Petro prepara una nueva reforma tributaria, tras el revés de la emergencia económica declarada anteriormente. Por otro lado, se intensifica la tensión entre el Ejecutivo y el Banco de la República, con críticas a la política monetaria tras dos alzas en las tasas de interés durante 2026, acumulando un incremento de 100 puntos básicos.
Lama subraya que, en línea con una perspectiva de un dólar estructuralmente más débil a mediano plazo, los mercados reaccionan ante expectativas de fin de la guerra o treguas en Oriente Medio. En tales escenarios, el dólar se debilita, los commodities repuntan y las monedas emergentes, como el peso colombiano, se aprecian.
La variable más crítica para los próximos días será la evolución del conflicto en Oriente Medio y su impacto en los precios del petróleo. Estimaciones sugieren que el peso podría enfrentar presiones hacia los COP 3.750, dependiendo de novedades en la región, especialmente en áreas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
En resumen, el dólar continúa su trayectoria volátil, influenciado por factores globales y locales, mientras Colombia navega un entorno económico complejo con desafíos en política fiscal y monetaria.



