La tasa de política monetaria acumula una alza histórica de 10,5 puntos porcentuales desde 2020
El miércoles 1 de abril de 2026 quedó marcado como un día sin precedentes en la historia económica colombiana desde que se consagró el mandato constitucional del Banco de la República en 1991. En un hecho que generó incertidumbre en los mercados, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, rompió relaciones con la Junta Directiva del Emisor, creando tensiones significativas sobre las próximas sesiones de política monetaria.
El conflicto por las alzas en la tasa de intervención
La tensión surgió precisamente por las continuas alzas en la tasa de intervención, que ha experimentado un incremento acumulado de 10,5 puntos porcentuales desde septiembre de 2020. En ese momento, la tasa se ubicaba en un mínimo histórico del 1,75%, mientras que actualmente se encuentra en el 11,25%, un nivel que el país no estaba acostumbrado a manejar en décadas anteriores.
El ministro Ávila argumentó que, con una inflación del 5,29% y una tasa de desempleo del 9,2%, ya existían razones suficientes para considerar una rebaja en la tasa de interés. Esta postura contrasta marcadamente con la posición del Banco de la República, liderado por su gerente general Leonardo Villar, quien ha mantenido una política contractiva para controlar las presiones inflacionarias.
La evolución de la tasa desde antes de la pandemia
Para comprender la magnitud de este ciclo, es necesario retroceder a diciembre de 2019, meses antes del inicio de la pandemia, cuando la tasa cerró en el 4,25%. Una vez declarada la emergencia sanitaria en marzo de 2020, la junta del Emisor tomó decisiones orientadas a relajar la política monetaria como medida para dinamizar la economía y el consumo, que se vieron severamente afectados por las medidas de confinamiento.
Entre marzo y septiembre de 2020, el Banco de la República redujo la tasa de interés desde el 4,25% hasta alcanzar el mínimo histórico del 1,75%, nivel en el que se mantuvo hasta septiembre de 2021 como parte de las estrategias para reactivar la actividad económica nacional.
El inicio del ciclo contractivo y sus consecuencias
A partir de octubre de 2021 comenzó un ciclo de política monetaria contractiva que, a pesar de algunas reducciones puntuales, se ha mantenido vigente hasta la actualidad. Este ciclo alcanzó su punto máximo en abril de 2023, cuando la tasa llegó a un nivel sin precedentes del 13,25%, marcando un hito en la historia económica reciente del país.
En 2024, con la inflación comenzando a normalizarse tras alcanzar máximos históricos del 13,34%, el Emisor optó por implementar algunas reducciones moderadas. Para la junta del 30 de abril de 2025, se decidió por unanimidad fijar la tasa en el 9,25%, el nivel más bajo alcanzado en el último año, aunque desde entonces ha experimentado nuevas alzas.
Los nuevos desafíos para la política monetaria
Actualmente, la inflación ya no representa el problema exclusivo para los codirectores del Banco de la República. La presión fiscal y el aumento del gasto público han comenzado a tener un mayor peso en las deliberaciones, factores que la institución ha advertido que podrían generar un rebote inflacionario si no se manejan con prudencia.
Aunque la variación de precios se encuentra actualmente en niveles medianamente controlados, el Emisor sigue alertando sobre el impacto potencial del salario mínimo y los niveles de deuda pública. Pese a que la inflación se ubica en el 5,29%, el Banco Central ya ha advertido que este año tampoco se alcanzará el rango meta establecido entre el 2% y el 4%.
De esta manera, en 2026 se completarían seis años consecutivos sin que Colombia registre una cifra de inflación dentro del rango objetivo, una situación que refleja los desafíos persistentes que enfrenta la política monetaria en el país y que explica en parte las tensiones entre el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República.



