El sistema financiero colombiano se prepara para 2026 con tendencias transformadoras
Tras dos años de ajustes y una contracción real en la cartera crediticia, el sistema financiero colombiano ingresa a 2026 en una fase de recuperación moderada, aunque aún bajo una presión estructural significativa. El crédito comienza a mostrar signos de crecimiento, la inflación está cediendo y se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) podría rondar el 3%, según proyecciones de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) y el Banco de la República.
Sin embargo, el entorno económico sigue condicionado por tasas de interés elevadas, márgenes financieros comprimidos y niveles de morosidad que obligan a las entidades a afinar cada decisión con precisión. En este contexto, no ganará quien más preste, sino quien evalúe mejor el riesgo y reaccione con mayor rapidez ante los cambios del mercado.
La inteligencia artificial agentica: más allá de los chatbots
Si los años 2024 y 2025 estuvieron marcados por la explosión de la inteligencia artificial generativa, 2026 será el año de la llamada "Agentic AI". A diferencia de los chatbots tradicionales, estos agentes no solo sugieren acciones, sino que las ejecutan de manera autónoma dentro de parámetros predefinidos, como explica Santiago Etchegoyen, cofundador y director de tecnología de uFlow, una firma especializada en motores de decisión para entidades crediticias en Colombia y la región.
En la práctica, esto implica automatizar procesos complejos de back office, tales como conciliaciones, auditorías de riesgo o gestión de disputas, reduciendo significativamente la intervención humana directa. Según un estudio de McKinsey & Company, los agentes de inteligencia artificial podrían disminuir las cargas de trabajo manual entre un 30% y un 50%, y recortar los costos operativos en al menos un 20%, impactando de forma directa en la rentabilidad de las instituciones financieras.
Plataformas innovadoras y open banking: rompiendo paradigmas
Otra tendencia clave es la evolución de los motores de decisión más allá de los datos financieros tradicionales. Durante años, la rigidez de los modelos basados exclusivamente en historiales bancarios dejó por fuera a amplios segmentos de microempresarios y población no bancarizada. Las nuevas plataformas, basadas en tecnologías web, cloud y soluciones no-code, permiten integrar variables alternativas en tiempo real, ampliando la visión sobre el comportamiento financiero de los usuarios.
Esto resulta especialmente relevante en un entorno condicionado por topes a la tasa de usura, donde el desafío principal es aprobar más créditos sin disparar los niveles de morosidad. La automatización avanzada facilita ajustar políticas de riesgo casi en tiempo real, equilibrando la inclusión financiera con la sostenibilidad económica.
A esto se suma la consolidación del open banking y las finanzas embebidas. El crédito, los pagos y los seguros ya no se buscan exclusivamente en sucursales bancarias tradicionales; ahora están integrados en plataformas digitales, comercios electrónicos y aplicaciones de uso cotidiano. A través de interfaces de programación de aplicaciones (APIs), las entidades pueden ofrecer financiación en el punto exacto de la compra, reduciendo fricciones y ampliando el acceso a servicios financieros.
Pagos en tiempo real y el efecto Bre-B: una revolución en datos
Uno de los cambios más disruptivos es el denominado "efecto Bre-B", vinculado a la implementación de pagos en tiempo real (RTP) y al sistema de Llaves. Más allá de la inmediatez en las transferencias, su verdadero valor radica en la generación de datos masivos y dinámicos.
Al digitalizar el flujo de caja diario de personas y negocios, se construye una huella transaccional en constante evolución que reemplaza los estados financieros estáticos tradicionales. Esto permite migrar hacia modelos predictivos basados en la liquidez real, transformando el sistema de pagos en una palanca clave para la inclusión financiera y el acceso al crédito.
En resumen, el año 2026 se presenta como un período de transformación profunda para las finanzas en Colombia, donde la eficiencia operativa, la innovación tecnológica y la adaptabilidad serán fundamentales para navegar en un mercado cada vez más competitivo y exigente.
