La inversión en startups latinoamericanas se estabiliza, pero no recupera los niveles prepandemia
La inteligencia artificial ha vuelto a poner a las startups en el radar de inversionistas, empresarios y fondos de capital de riesgo. Nuevos emprendimientos tecnológicos surgen en sectores como salud, comercio electrónico, servicios financieros y automatización, mientras la región sigue produciendo empresas capaces de expandirse más allá de sus fronteras. Sin embargo, detrás del renovado entusiasmo por la innovación hay una realidad que contrasta con la narrativa de crecimiento del ecosistema: las startups latinoamericanas siguen levantando menos capital que antes de la pandemia.
Datos de LAVCA: inversión de venture capital en 2025 alcanza US$4.300 millones
Los datos más recientes de la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (LAVCA) muestran que la inversión de venture capital en la región alcanzó US$4.300 millones en 2025, una cifra similar a la registrada en 2023 y ligeramente inferior a los US$4.600 millones reportados en 2024. Aunque el mercado parece haber encontrado un punto de estabilidad después de varios años de ajuste, la distancia frente a los máximos alcanzados durante el auge tecnológico sigue siendo significativa. Según sus cifras, en 2021, América Latina recibió cerca de US$16.000 millones en inversiones de capital de riesgo, impulsada por un entorno global de tasas de interés bajas, abundante liquidez y una fuerte búsqueda de oportunidades de crecimiento por parte de los inversionistas.
Cuatro años después: el retroceso no implica deterioro del ecosistema
Cuatro años después, el panorama es distinto. El retroceso de las inversiones no significa necesariamente un deterioro del ecosistema emprendedor. De hecho, una de las principales conclusiones de LAVCA es que los recursos continúan llegando, aunque de manera más selectiva. La evidencia está en las inversiones de etapa temprana. Durante 2025, las startups en fases iniciales captaron US$2.200 millones, el nivel más alto desde 2022. El dato sugiere que los fondos siguen apostando por nuevas compañías con potencial de crecimiento, particularmente aquellas vinculadas a tecnologías emergentes como inteligencia artificial, automatización, software empresarial y soluciones digitales para sectores tradicionales.
Cambio en la disposición de los inversionistas: priorizan rentabilidad sobre crecimiento
Lo que sí cambió fue la disposición de los inversionistas a financiar compañías que todavía no demuestran una ruta clara hacia la rentabilidad. Las cifras muestran que las inversiones en empresas más maduras continúan perdiendo dinamismo. Mientras en 2021 las operaciones de late-stage concentraron US$9.500 millones, en 2025 apenas alcanzaron US$1.000 millones. La financiación mediante deuda de riesgo también se redujo a la mitad en apenas tres años, al pasar de US$1.200 millones en 2022 a US$600 millones este año. Para los analistas, estos movimientos reflejan una transformación en los criterios de inversión. Hoy los fondos priorizan modelos de negocio sostenibles, eficiencia operativa y capacidad de generar ingresos, por encima del crecimiento acelerado que dominó la conversación durante el boom tecnológico.
Ni la IA ha revertido la tendencia: startups aún captan menos que en 2019
El fenómeno resulta particularmente llamativo porque ocurre en medio de una nueva ola tecnológica. Un análisis de Latinometrics concluye que, pese al surgimiento de nuevos hubs tecnológicos y empresas enfocadas en IA, las startups latinoamericanas siguen captando menos recursos que antes de la pandemia. Según sus cálculos, las compañías de la región levantaron alrededor de US$3.800 millones en 2025, una cifra inferior a la registrada en 2019. La comparación evidencia hasta qué punto cambió el mercado después de la explosión de inversiones observada en 2021. Ese año, el capital de riesgo alcanzó aproximadamente US$17.000 millones en América Latina. Posteriormente cayó a US$9.500 millones en 2022, descendió a US$4.200 millones en 2023 y se redujo a US$3.500 millones en 2024 antes de mostrar una leve recuperación este año.
Un proceso de normalización más que una crisis
Más que una crisis, los expertos consideran que el ecosistema atraviesa un proceso de normalización. Ahora bien, hay que recordar que, durante los años posteriores a la pandemia, los inversionistas privilegiaron el crecimiento acelerado y la expansión a cualquier costo. El acceso al capital era relativamente sencillo y las valoraciones de las empresas alcanzaron máximos históricos. Hoy las condiciones son distintas y las exigencias son mayores.
Desafío regional: dependencia del capital extranjero
Otro de los retos que enfrenta la región es su dependencia del capital extranjero. Brasil continúa siendo el principal receptor de inversión de venture capital en América Latina, seguido por México y Colombia. Sin embargo, una parte importante de los recursos sigue llegando desde fuera de la región. Latinometrics destaca que en México cerca del 92% de las inversiones realizadas en 2025 provinieron de inversionistas internacionales. "Aunque existen gestores regionales de gran trayectoria como Kaszek, Monashees, Canary, Nazca o Atlántico, su capacidad financiera sigue siendo limitada frente a gigantes globales como Andreessen Horowitz o SoftBank", destaca Latinometrics. Esta situación, sin duda, expone al ecosistema latinoamericano a los cambios de humor de los mercados internacionales y plantea la necesidad de desarrollar una base más sólida de inversionistas locales capaces de financiar el crecimiento de las empresas de la región.
La innovación continúa a pesar de las restricciones de capital
A pesar de las restricciones de capital, la innovación continúa avanzando. En distintos países siguen surgiendo startups enfocadas en resolver problemas concretos, desde plataformas para el cuidado de adultos mayores hasta herramientas de inteligencia artificial que ayudan a pequeñas empresas a vender por WhatsApp o compañías de tecnología médica que buscan ampliar el acceso a los servicios de salud. Para los analistas de la firma Latinometrics, el verdadero cambio no está en la cantidad de dinero disponible, sino en la evolución de las prioridades del ecosistema. Si en 2021 el objetivo era alcanzar rápidamente nuevas rondas de financiación y eventualmente tocar la campana de Nasdaq, hoy la conversación gira alrededor de la rentabilidad, la eficiencia y la sostenibilidad. En otras palabras, América Latina parece haber dejado atrás la era del dinero fácil. La nueva etapa no está definida por quien recauda más capital, sino por quien logra construir empresas capaces de sobrevivir y crecer en el largo plazo.



