Inflación en China alcanza máximo trienal tras Año Nuevo Lunar, mientras persiste deflación productora
China: Inflación al consumo en máximo de 3 años tras festivos

Inflación al consumo en China alcanza su punto más alto en tres años tras festividades del Año Nuevo Lunar

La inflación al consumo en China se aceleró marcadamente durante febrero, alcanzando su nivel más elevado en más de tres años, un fenómeno atribuido principalmente al impacto de los extensos festejos del Año Nuevo Lunar. Mientras tanto, la economía continúa lidiando con una persistente deflación en los precios al productor, reflejando una demanda interna aún débil y desafíos externos significativos.

Impulso festivo y datos contundentes

Según información publicada este lunes por la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS), el índice de precios al consumo (IPC) registró un aumento interanual del 1,3% en febrero. Este incremento representa la quinta subida mensual consecutiva y supera ampliamente el 0,2% observado en enero. La tasa actual es la más alta registrada en 37 meses y excedió las proyecciones de analistas, que anticipaban un alza del 0,8%.

Los nueve días de festividades por el Año Nuevo Lunar catalizaron un notable repunte en los viajes nacionales y el gasto de los consumidores. Este aumento en la actividad económica elevó el IPC general, particularmente a través de un incremento sustancial en los precios de los servicios. Los datos oficiales revelan aumentos interanuales del 29,1% en los precios de los billetes de avión y un sorprendente 76,6% en el valor de las joyas de oro.

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Perspectivas inciertas y desafíos estructurales

Los analistas económicos expresan dudas sobre la sostenibilidad de esta recuperación inflacionaria. Zichun Huang, economista de Capital Economics especializado en China, señaló que factores geopolíticos, como la tensión en Oriente Medio y los consiguientes precios elevados de la energía, podrían impulsar temporalmente la inflación. Sin embargo, subrayó que el reciente plan quinquenal presentado por el gobierno chino ha decepcionado en términos de estímulo a la demanda interna, lo que sugiere que cualquier repunte inflacionario podría revertirse una vez que las presiones externas se disipen.

El IPC subyacente, que excluye los precios volátiles de alimentos y combustible, también mostró un aumento significativo, pasando de un 0,8% interanual en enero a un 1,8% en febrero. En términos mensuales, el IPC general creció un 1%, muy por encima del 0,2% de enero y del 0,5% previsto por los mercados.

Deflación persistente y panorama económico complejo

La economía china continúa enfrentándose a una crisis inmobiliaria de varios años y a la incertidumbre en el comercio exterior, agravada por políticas proteccionistas de Estados Unidos. Aunque Pekín se ha comprometido a tomar medidas contra la competencia excesiva y a gestionar la capacidad de producción ineficiente para estabilizar los precios, el impulso deflacionario sigue presionando los márgenes del sector manufacturero y erosionando la confianza del mercado.

No obstante, los últimos datos ofrecen un leve respiro. El índice de precios al productor (IPP) registró en febrero una caída interanual del 0,9%, la menor desde julio de 2024, mejorando respecto a la baja del 1,4% de enero y superando las expectativas de una caída del 1,2%. Dong Lijuan, estadística de la NBS, atribuyó esta moderación en la deflación al fortalecimiento de los precios en sectores avanzados y emergentes, así como a una mejor gestión de la capacidad en industrias clave.

Objetivos gubernamentales y política monetaria

El gobierno chino se ha fijado un objetivo de crecimiento del PIB para este año en un rango del 4,5% al 5%, ligeramente inferior a la meta del año anterior, lo que indica una mayor disposición a implementar reformas que reduzcan la dependencia de la demanda externa. El objetivo oficial de inflación para 2026 se mantiene en "alrededor del 2%", una meta que, según las autoridades, busca orientar las expectativas públicas y aumentar la confianza del mercado.

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China lleva años sin alcanzar sus objetivos anuales de IPC. En respuesta, el gobierno ha prometido políticas macroeconómicas "más proactivas" para 2026, incluyendo recortes de tasas de interés específicos y mayor acceso a préstamos para pequeñas y medianas empresas. Lynn Song, economista jefe para la región de Gran China de ING, sugiere que, a menos que la crisis del precio del petróleo sea más severa de lo esperado, la inflación no debería impedir una mayor flexibilización monetaria por parte del Banco Popular de China, posiblemente en el segundo trimestre.