La persistencia de las presiones inflacionarias llevó a Itaú a revisar al alza sus proyecciones para la economía colombiana. La entidad elevó su estimación de inflación para el cierre de 2026 desde 7% hasta 7,5% y, como consecuencia, anticipa que el Banco de la República retomará el ciclo de subidas en la tasa de interés hasta el 13%.
Factores detrás del ajuste inflacionario
El cambio de escenario responde principalmente a mayores riesgos asociados con los precios de la energía, el fenómeno de El Niño y el contexto internacional, factores que, según el banco, mantendrían elevada la inflación durante los próximos meses. La actualización del escenario macroeconómico supone un giro frente a las previsiones anteriores de la entidad. Aunque Itaú mantiene una visión relativamente favorable sobre el crecimiento económico, considera que el comportamiento reciente de los precios obliga a replantear el rumbo esperado para la política monetaria.
En su análisis, la inflación seguirá mostrando una resistencia mayor a la prevista, lo que limitaría el margen de acción del banco central para iniciar un proceso de reducción en las tasas de interés. El informe identifica varios factores que explican el deterioro de las perspectivas: el incremento esperado en los costos de la energía, una mayor probabilidad de un fenómeno de El Niño fuerte durante el segundo semestre del año y los efectos derivados del conflicto en Medio Oriente, elementos que podrían trasladarse a los precios internos.
Proyecciones de inflación para 2026 y 2027
En este contexto, Itaú revisó su estimación para 2026 hasta 7,5%, frente al 7% proyectado anteriormente, mientras que para 2027 espera una inflación de 5,8%. La entidad sostiene que el componente de alimentos también enfrentará nuevas presiones como consecuencia de las condiciones climáticas. El documento advierte que una reducción en las lluvias disminuiría los niveles de los embalses, incrementaría el uso de generación térmica y elevaría los costos de la electricidad. Al mismo tiempo, la menor disponibilidad de agua afectaría la producción agrícola, impulsando el precio de los alimentos. Bajo ese escenario, Itaú proyecta que la inflación de alimentos alcance 12,9% al finalizar el año.
Banco de la República tendría que volver a subir las tasas de interés
El nuevo escenario inflacionario también modifica las expectativas sobre la política monetaria. Itaú considera que el Banco de la República deberá reanudar el endurecimiento monetario para evitar que las presiones sobre los precios se consoliden. Por esa razón, ahora estima que la tasa de intervención cerrará 2026 en 13%, es decir, 50 puntos básicos por encima de la previsión anterior. Posteriormente, el banco anticipa un descenso gradual hasta 11,5% durante 2027, en la medida en que la inflación empiece a moderarse.
El análisis parte de la premisa de que la inflación continuará alejada de la meta del banco central durante un periodo prolongado. El informe recuerda que en mayo la inflación anual se ubicó en 5,84%, mientras que la inflación básica alcanzó 6,49%, cifras que reflejan la persistencia de presiones en distintos componentes de la canasta de consumo. En ese contexto, Itaú afirma que las expectativas inflacionarias siguen elevadas y condicionan las decisiones de política monetaria.
Perspectivas de crecimiento económico y otros indicadores
Aunque el panorama para la inflación se deterioró, Itaú mantuvo sin cambios relevantes su visión sobre la actividad económica. La entidad proyecta un crecimiento de 2,2% para 2026 y de 2,4% para 2027, respaldado por un consumo privado que continúa mostrando fortaleza, una recuperación gradual de la inversión y un mercado laboral que permanece relativamente estable. A ello se suman los mayores ingresos por remesas y el efecto que han tenido los incrementos del salario mínimo sobre la capacidad de gasto de los hogares.
El informe también incorpora una visión más favorable sobre algunos indicadores macroeconómicos. Itaú mejoró su proyección para la tasa de cambio y ahora espera un dólar en 3.400 pesos al cierre de 2026, nivel que mantendría durante 2027 gracias a una menor prima de riesgo. Asimismo, redujo su estimación de déficit fiscal hasta 5% del PIB para este año, aunque advirtió que la deuda pública seguirá siendo elevada y que el país aún enfrentará importantes necesidades de financiamiento. Bajo ese contexto, la entidad resume su escenario con una frase que sintetiza el principal desafío para la economía colombiana: la inflación seguiría siendo el factor determinante para las decisiones del Banco de la República y para la evolución del resto de variables macroeconómicas.



