La llegada del Mundial 2026 promete impulsar el consumo de millones de colombianos, desde la compra de televisores hasta reuniones para ver los partidos de la Selección Colombia. Sin embargo, detrás de la fiesta futbolera también aparece una advertencia financiera que podría pasarle factura a la economía de los hogares.
La alerta de Crowe Colombia
Un análisis de Crowe Colombia señala que el entusiasmo por el torneo coincide con mayores costos de financiamiento y elevados niveles de endeudamiento de los hogares, una combinación que podría terminar generando un "guayabo financiero" para muchas familias.
La alerta cobra relevancia porque el torneo comenzó el 11 de junio y Colombia debutará el 17 de junio frente a Uzbekistán. Tradicionalmente, estos eventos deportivos impulsan el gasto en tecnología, alimentos, bebidas y entretenimiento, pero este año llegan en un contexto en el que el crédito se ha encarecido y una parte importante de los ingresos familiares ya está comprometida con obligaciones financieras.
El Mundial llega con una tasa de usura más alta
Según el análisis, la tasa de usura para créditos de consumo y ordinario pasó de 28,17% en mayo a 28,79% efectivo anual en junio.
Para Óscar Villarruel, consultor de Crowe Colombia, este incremento significa que financiar compras relacionadas con el Mundial puede resultar más costoso que hace apenas un mes. El efecto se siente especialmente en productos de alto valor como televisores, equipos de sonido y otros artículos electrónicos que suelen registrar una fuerte demanda durante las competencias deportivas de gran escala.
El informe recuerda que los hogares colombianos ya destinan cerca de 30 de cada 100 pesos de sus ingresos al pago de deudas, de acuerdo con datos citados del Banco de la República. En ese escenario, asumir nuevas obligaciones financieras puede generar presiones adicionales sobre el presupuesto familiar.
La fiebre mundialista mueve el consumo
El Mundial también representa una oportunidad para varios sectores económicos y gremios como Fenalco han señalado que cuando juega la Selección Colombia las ventas de televisores, alimentos y bebidas pueden aumentar entre 30% y 50%. A esto se suma una expectativa de mercado que apunta a la comercialización de 2,5 millones de televisores por más de $4 billones durante esta temporada mundialista.
Las cifras muestran que el movimiento ya se refleja en algunos indicadores. Las importaciones de televisores crecieron 44,9% en enero frente al mismo mes de 2025, mientras que las ventas de equipos de sonido y video aumentaron 41,8% durante el primer trimestre. Estas tendencias reflejan el impacto económico que puede tener el torneo, pero también evidencian el riesgo de que parte de ese consumo se financie mediante crédito.
Cuando una compra termina costando mucho más
Uno de los ejemplos presentados por Crowe Colombia ilustra con claridad el efecto de financiar compras a largo plazo. Según el análisis, una adquisición por $2 millones diferida a 24 meses podría terminar costando cerca de $2,57 millones. Esto significa que el consumidor pagaría aproximadamente $575.000 adicionales en intereses.
La situación adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que más de 8,5 millones de colombianos poseen al menos una tarjeta de crédito activa. Para muchos hogares, la facilidad de diferir pagos puede generar la sensación de que el gasto es manejable, aunque el costo final sea considerablemente superior.
Los gastos pequeños también pesan
El informe advierte que el riesgo no se limita a las compras de tecnología. A esto se suma el auge de las apuestas deportivas, una actividad que también suele ganar protagonismo durante eventos de esta magnitud. Según los datos citados, los operadores autorizados han transferido $253.224 millones por derechos de explotación en lo corrido de 2026.
Crowe Colombia recomienda evitar utilizar recursos destinados a obligaciones esenciales o intentar recuperar pérdidas mediante nuevas apuestas, una práctica que puede deteriorar aún más las finanzas personales.
La prima también entra al partido
La coyuntura tiene un ingrediente adicional: la llegada de la prima de mitad de año. Para muchos trabajadores este ingreso extraordinario coincide con el inicio del Mundial y puede convertirse en una fuente de recursos para financiar compras o celebraciones asociadas al torneo.
Sin embargo, el análisis advierte que la combinación entre crédito, consumo impulsivo y entusiasmo deportivo puede trasladar los efectos del Mundial mucho más allá de la final del campeonato.
La principal preocupación no es el gasto en sí mismo, sino que las decisiones tomadas durante estas semanas terminen afectando el presupuesto de julio, agosto o incluso de los próximos años. En ese sentido, el mayor rival para muchos hogares colombianos durante el Mundial 2026 podría no estar dentro de la cancha, sino en el estado de cuenta que llegue después de que termine la celebración.



