Análisis de Oxford Economics alerta sobre impacto económico de petróleo a US$140
Un nuevo informe de Oxford Economics ha generado alerta en los mercados internacionales al proyectar las consecuencias económicas que tendría un aumento del precio del petróleo Brent hasta los US$140 por barril durante un período sostenido de dos meses. Según los economistas de la firma, este escenario desencadenaría una cadena de efectos negativos que incluirían inflación más alta, crecimiento económico más débil y riesgo de recesión en varias economías avanzadas.
Contexto actual del mercado petrolero
El Brent se ubica actualmente por encima de los US$100, después de experimentar un fuerte salto desde niveles cercanos a US$72 a finales de febrero de 2026. Este incremento ha sido impulsado por múltiples factores geopolíticos que incluyen tensiones en Medio Oriente, ataques a petroleros en Irak y la evacuación de una instalación energética en Omán.
Una situación particularmente preocupante es la interrupción parcial del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial. Por este paso estratégico circula aproximadamente una quinta parte del comercio global de petróleo y gas, lo que convierte cualquier alteración en un factor inmediato de presión sobre los precios internacionales.
Proyecciones económicas alarmantes
Los economistas Ryan Sweet y Ben May de Oxford Economics realizaron una simulación detallada utilizando el modelo macroeconómico global de la firma. Sus cálculos revelan que si los precios globales del petróleo promediaran alrededor de US$140 por barril durante dos meses, junto con un endurecimiento de las condiciones financieras y mayores disrupciones en las cadenas de suministro, sería suficiente para empujar a partes de la economía global a una recesión leve.
Según el informe, el PIB real global podría caer 0,7% hacia finales de 2026, mientras que la inflación mundial alcanzaría un máximo cercano a 5,8%. Estos efectos serían el resultado del impacto combinado sobre inflación, consumo y mercados financieros que terminaría afectando directamente el crecimiento económico en múltiples regiones.
Escenario extremo con múltiples variables
El análisis de Oxford Economics no se limita solo al aumento del precio del petróleo. El escenario extremo incluye también un incremento en el precio del gas natural y mayores tensiones logísticas a nivel global. Bajo estas condiciones, la inflación global subiría con fuerza significativa.
"En nuestro escenario, el impacto combinado de los precios de la energía y las tensiones en la cadena de suministro provoca que la inflación global promedie 5,1% este año, 1,7 puntos porcentuales por encima de nuestra previsión de marzo", explicaron los economistas en el análisis detallado.
Consecuencias para política monetaria y empleo
Aunque el nivel de inflación proyectado sería menor que el registrado durante la crisis energética de 2022, el aumento sería suficiente para complicar significativamente la política monetaria global. Los bancos centrales de las principales economías, como la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central Europeo, podrían verse obligados a subir nuevamente las tasas de interés para contener la presión inflacionaria.
El informe también proyecta efectos preocupantes sobre el mercado laboral internacional. En el caso específico de Estados Unidos, la economía podría entrar en una fase de estagnación temporal, con aumento del desempleo como consecuencia directa. Para otras economías avanzadas, el impacto sería aún más severo.
"Habría contracciones leves en la zona euro, el Reino Unido y Japón", concluyeron los analistas de Oxford Economics, destacando la vulnerabilidad de estas economías frente a un escenario de precios energéticos extremadamente elevados.
La última vez que el petróleo alcanzó niveles cercanos a US$140 fue en junio de 2008, durante el boom de materias primas previo a la crisis financiera global. Desde entonces, aunque el mercado ha experimentado episodios de fuertes alzas como en 2022 durante la crisis energética tras la invasión de Ucrania, el Brent no ha vuelto a alcanzar ese umbral crítico que ahora preocupa a los analistas económicos.



