SpaceX supera a Tesla y Meta en valor de mercado y compite con Amazon
SpaceX supera a Tesla y Meta en valor de mercado

Una semana después de su histórica salida a bolsa, SpaceX continúa siendo el centro de atención en los mercados financieros. La empresa aeroespacial fundada por Elon Musk ha logrado una de las irrupciones bursátiles más impactantes de los últimos años, impulsando su valor de mercado a niveles que la colocan entre las compañías más valiosas del planeta.

SpaceX supera a gigantes tecnológicos

El entusiasmo de los inversionistas llevó a que, apenas tres días después de debutar en Wall Street, SpaceX superara a Amazon en capitalización bursátil. La acción registró un fuerte avance del 13%, elevando el valor de la empresa hasta cerca de US$2,87 billones, por encima de los aproximadamente US$2,65 billones de Amazon. Incluso logró superar a Microsoft, alcanzando una valoración cercana a los US$2,94 billones frente a los US$2,93 billones del gigante tecnológico.

Este 18 de junio, SpaceX mantiene una valoración bursátil cercana a los US$2,52 billones, cifra que la ubica por encima de gigantes como Meta (US$1,44 billones) y Tesla (US$1,24 billones), aunque ligeramente por debajo de Amazon, cuya capitalización ronda los US$2,55 billones. Solo Nvidia, Alphabet, Apple y Microsoft se mantienen por encima de SpaceX dentro del selecto grupo de las empresas estadounidenses más valiosas.

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Moderación de la euforia

Sin embargo, la euforia ha comenzado a moderarse este 18 de junio. Las acciones de SpaceX registraron una caída cercana al 3%, la primera desde su debut bursátil. Hacia el cierre de la jornada, los títulos se negociaban alrededor de los US$195,4 por acción, frente a los US$201,8 del día anterior. Aunque el retroceso fue relativamente moderado frente al espectacular ascenso inicial, evidencia que el mercado empieza a analizar con mayor detalle los fundamentos financieros de la empresa.

Valoración basada en expectativas futuras

Buena parte de la valoración de SpaceX no responde a su negocio actual sino a las expectativas sobre lo que podría convertirse en los próximos años. La compañía invita a los inversionistas a apostar por una visión que va mucho más allá de los lanzamientos espaciales o la conectividad satelital. Su propuesta contempla desarrollar centros de datos de inteligencia artificial en el espacio, expandir el negocio de Starlink y avanzar en el objetivo de llevar seres humanos a Marte.

Ese potencial es el que sustenta una valoración que llegó a acercarse a los US$3 billones. Sin embargo, los resultados financieros actuales muestran una realidad distinta. Durante 2025, los ingresos de SpaceX alcanzaron los US$18.700 millones, un crecimiento de 33% frente al año anterior. No obstante, los costos crecieron a un ritmo aún mayor y la empresa terminó registrando pérdidas netas por US$4.900 millones. La situación tampoco mejoró en el inicio de 2026. Durante el primer trimestre, la compañía reportó pérdidas adicionales por US$4.300 millones.

A pesar de ello, SpaceX sostiene que su potencial de crecimiento es enorme. En los documentos presentados para la salida a bolsa, la empresa proyecta que eventualmente podría generar más de US$28,5 billones en ingresos, apoyada principalmente en Starlink y en el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial. No obstante, algunos analistas observan con cautela la apuesta por la IA. xAI, la unidad de inteligencia artificial asociada al ecosistema empresarial de Musk, genera alrededor de US$500 millones en ingresos, una cifra todavía muy inferior a la de competidores como OpenAI o Anthropic.

Musk mantiene el control absoluto

Otro aspecto que ha llamado la atención de los inversionistas es la estructura de gobierno corporativo diseñada por la empresa. Los nuevos accionistas que ingresen a través de la bolsa recibirán acciones Clase A, que otorgan un voto por acción. Sin embargo, Musk conserva acciones Clase B con diez votos cada una. Como resultado, el empresario mantiene aproximadamente el 82% del poder de votación total, garantizando un control prácticamente absoluto sobre las decisiones estratégicas de la compañía, independientemente de la cantidad de inversionistas que se sumen.

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La documentación presentada para la oferta pública también reveló importantes restricciones legales para los accionistas. SpaceX exige que las demandas sean presentadas en un tribunal mercantil especializado de Texas y contempla mecanismos de arbitraje privado para resolver conflictos. Además, limita la posibilidad de recurrir a demandas colectivas, una de las principales herramientas utilizadas por inversionistas para enfrentar a grandes corporaciones en Estados Unidos. La empresa reconoce que estas disposiciones podrían ser cuestionadas judicialmente en el futuro, pero por ahora forman parte de las reglas que aceptan quienes compran acciones.

Por ahora, el mercado parece debatirse entre dos visiones. Por un lado, la confianza en la capacidad de Elon Musk para transformar industrias enteras y convertir proyectos futuristas en negocios multimillonarios. Por el otro, las dudas sobre una empresa que aún pierde miles de millones de dólares al año y cuya valoración depende, en gran medida, de promesas que todavía están lejos de materializarse.