Minería submarina en el Pacífico: la amenaza del níquel y cobalto a la biodiversidad abisal
A miles de metros de profundidad en el océano Pacífico, donde la vida se desarrolla en condiciones extremas y aún poco exploradas, un ensayo de minería submarina registró una reducción significativa en la diversidad de especies en las áreas intervenidas por maquinaria pesada. La investigación, centrada en la zona Clarion-Clipperton, advierte sobre impactos directos e indirectos de la extracción de nódulos polimetálicos, ricos en níquel y cobalto, reactivando la discusión global sobre la viabilidad ambiental de esta actividad en aguas internacionales.
Impactos directos en la biodiversidad
El estudio documentó la disminución de especies dentro de las huellas dejadas por equipos utilizados para extraer nódulos polimetálicos. Durante la prueba, se recuperaron miles de toneladas de nódulos en pocas horas, un volumen que permite aproximar condiciones de operación precomercial. Los nódulos polimetálicos crecen a tasas de apenas milímetros en millones de años y constituyen el principal sustrato duro en extensas planicies abisales.
Su extracción implica no solo la remoción de un recurso no renovable en escala humana, sino también la alteración del hábitat de múltiples especies bentónicas que dependen de estas estructuras para fijarse y evitar el fondo lodoso. Especialistas en biología marina han advertido que los organismos abisales presentan crecimientos muy lentos y una capacidad limitada de recuperación frente a perturbaciones.
Efectos indirectos y alteraciones ecológicas
Además del impacto directo en las zonas removidas, la investigación identificó cambios en áreas alcanzadas por la nube de sedimentos generada durante la operación. En estos sectores, donde no hubo extracción física, se observaron variaciones en la composición y dominancia de especies, lo que sugiere efectos indirectos sobre la estructura ecológica y posibles alteraciones en funciones biogeoquímicas del ecosistema profundo.
La dispersión de los nódulos obliga a intervenir extensas áreas para su recolección, removiendo miles de toneladas de material y generando resuspensión de sedimentos que puede extenderse a grandes distancias. En investigaciones previas, científicos han descrito la planicie abisal como un entorno con montes submarinos y afloramientos rocosos donde las especies varían en cada tramo.
Biodiversidad aún sin catalogar y desafíos regulatorios
Se ha documentado más de 5.000 especies en la zona Clarion-Clipperton, entre Hawái y México, una región de alto interés minero. El equipo identificó gusanos, cangrejos, caracoles y moluscos, incluidos ejemplares que se creían extintos. Los autores señalaron que podrían existir miles de especies adicionales aún no descritas científicamente.
Los resultados actuales se conocen mientras la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos continúa negociando el denominado Código Minero, que establecería las reglas para la explotación comercial en aguas internacionales. El debate se centra en definir estándares ambientales, mecanismos de monitoreo y umbrales de pérdida de biodiversidad aceptables antes de autorizar esta nueva actividad extractiva.
Según explicó una investigación de 2023, liderada por el Museo de Historia Natural de Londres, los animales están adaptados a nichos ecológicos específicos y no sobreviven al ser extraídos debido a los cambios de temperatura y presión, lo que dificulta su estudio en condiciones de laboratorio. Este escenario subraya la urgencia de evaluar cuidadosamente los riesgos antes de avanzar con proyectos mineros en estas profundidades oceánicas.



