Asamblea Nacional de Venezuela aprueba histórica ley minera que rompe con el modelo estatal chavista
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó este jueves una ley orgánica de minas que representa un giro radical en la política económica del país, al abrir las puertas a la inversión privada extranjera en un sector que durante décadas estuvo bajo control estatal. La norma fue aprobada por unanimidad en su segunda discusión, según anunció el jefe parlamentario Jorge Rodríguez desde la sede del Poder Legislativo en Caracas.
Un cambio de paradigma económico
Rodríguez declaró entre aplausos que esta ley constituye "un vehículo para la construcción de la prosperidad del futuro", marcando un claro distanciamiento del modelo estatista implementado durante el gobierno de Hugo Chávez. La medida forma parte de un paquete de reformas impulsadas por la administración de Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Entre las reformas paralelas se encuentra una modificación a la ley petrolera que, al igual que el proyecto minero aprobado, ofrece garantías a la inversión privada y revisa profundamente el modelo económico heredado del chavismo. La ley minera será remitida ahora a la máxima corte para que se pronuncie sobre la constitucionalidad de su carácter orgánico.
El potencial minero venezolano
Venezuela, conocido mundialmente por sus enormes reservas de petróleo, posee también riquezas minerales considerables que incluyen:
- Oro
- Diamante
- Bauxita
- Coltán
La explotación de estos recursos se concentra principalmente en el Arco Minero, un territorio de aproximadamente 112.000 kilómetros cuadrados donde, según diversos testimonios, operan bandas criminales, grupos armados y, en algunas zonas, guerrillas como el ELN y disidencias de las FARC.
Desafíos de seguridad y control territorial
Estos grupos controlan amplios sectores de la actividad minera en la región, en ocasiones con la anuencia de fuerzas de seguridad, lo que representa un desafío significativo para la implementación efectiva de la nueva legislación. La apertura a capital privado extranjero ocurre en un contexto de acercamientos y presión internacional, particularmente desde Estados Unidos, que ha mantenido sanciones económicas contra el país.
La aprobación de esta ley marca un punto de inflexión histórico en la política económica venezolana, alineándose con tendencias globales de apertura de sectores estratégicos a la inversión privada mientras busca reactivar una economía devastada por años de crisis.



