Alza del petróleo presiona ajuste en precios de combustibles y amplía déficit del FEPC
Petróleo alza presiona precios combustibles y déficit FEPC

Alza del petróleo presiona ajuste en precios de combustibles y amplía déficit del FEPC

El incremento sostenido de los precios internacionales del petróleo, sumado a la depreciación del peso colombiano, ha intensificado significativamente la presión sobre los precios internos de los combustibles y el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). De mantenerse las condiciones actuales sin ajustes, el desbalance fiscal del mecanismo podría alcanzar la alarmante cifra de $10,7 billones en 2026, acumulando cerca de $136 billones desde su creación.

Presiones externas y efecto fiscal sobre el FEPC

El precio del crudo Brent alcanzó 108,65 dólares por barril a mediados de marzo, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente que han generado restricciones en la oferta global. La reducción en la producción y los problemas logísticos en la distribución han elevado los precios internacionales, con efectos directos sobre los combustibles líquidos. Este contexto genera un impacto dual en las finanzas públicas colombianas.

Por un lado, incrementa los ingresos por exportaciones de petróleo; por otro, eleva sustancialmente el costo de los subsidios a los combustibles, ampliando el déficit del FEPC. En Colombia, este efecto se amplifica debido a la depreciación del peso frente al dólar desde enero de 2026, lo que encarece las importaciones de crudo y sus derivados.

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El diferencial entre los precios internos y los internacionales se ha ampliado considerablemente. Para marzo, se estima una brecha negativa de -$800 por galón en gasolina corriente y de -$5.700 en ACPM. Esto implica que los precios locales se mantienen por debajo de los niveles necesarios para equilibrar el fondo. En ese escenario, el déficit mensual del FEPC podría ubicarse en $1,1 billones, con el ACPM representando la mayor parte del desbalance.

Evolución del fondo y ajustes recientes implementados

El FEPC fue creado en 2007 con el objetivo de mitigar la volatilidad de los precios internacionales sobre el mercado interno. Su funcionamiento consiste en compensar la diferencia entre el precio internacional y el precio doméstico, generando ingresos o gastos según el comportamiento del mercado. Durante la crisis sanitaria, los precios internos de la gasolina y el ACPM fueron congelados para proteger a consumidores y productores.

Posteriormente, el incremento de los precios internacionales durante la reactivación económica amplió considerablemente el déficit del fondo. Entre octubre de 2022 y agosto de 2023 se implementaron incrementos graduales en la gasolina, mientras que el ACPM registró ajustes de $400 entre septiembre y diciembre de 2025, además de un aumento adicional de $99 en enero de 2026.

Estas medidas permitieron acercar el balance del fondo a una posición cercana a cero a comienzos de 2026. Sin embargo, persiste un subsidio cruzado en el que los excedentes generados por la gasolina compensan el déficit del ACPM. Además, los recortes de $500 en el precio de la gasolina anunciados en febrero y marzo han revertido parcialmente los avances en la estabilización fiscal del mecanismo.

Propuesta de ajuste y transición hacia nuevo esquema

Ante este panorama, Anif plantea la necesidad de implementar un mecanismo de ajuste que permita cerrar la brecha entre los precios locales e internacionales. La propuesta contempla una primera fase de incrementos graduales en los precios de la gasolina corriente y el ACPM. En el caso del ACPM, sugiere un aumento mensual de $214 durante dos años, acompañado de un incremento de al menos $800 en la gasolina corriente.

Este ajuste permitiría reducir el déficit proyectado del FEPC en aproximadamente $3 billones para 2026. La segunda fase consiste en establecer un esquema de fijación de precios basado en un promedio móvil de los precios internacionales, tomando como referencia los últimos seis meses. Este mecanismo busca reducir la volatilidad y evitar ajustes abruptos para los consumidores.

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El esquema también contempla la implementación de bandas de estabilización, en las cuales los precios se ajustan automáticamente dentro de ciertos rangos. Cuando los precios internacionales superan esos límites, el Gobierno interviene para fijar el precio de venta. Este modelo busca transformar el FEPC en un mecanismo de amortiguación que cubra desbalances temporales en lugar de subsidios permanentes.

El diseño del ajuste incluye dos etapas diferenciadas: un periodo inicial de intervención directa para cerrar la brecha actual y una fase posterior de regulación automática basada en condiciones de mercado. La transición dependerá de decisiones del Gobierno, especialmente en lo relacionado con el ajuste del ACPM. El comportamiento del tipo de cambio y del precio del petróleo sigue siendo determinante para el futuro del fondo.