La volatilidad del petróleo sacude a Colombia: beneficios y riesgos económicos
La montaña rusa que experimentó el precio del petróleo este lunes colocó a Colombia frente a una realidad conocida: cuando el barril de crudo se dispara, la economía nacional puede recibir un respiro, pero también enfrentar nuevos desafíos si ese costo se prolonga en el tiempo.
Un día de altibajos en los mercados energéticos
El barril de Brent, referencia clave para Colombia, llegó a superar los 118 dólares durante la primera jornada hábil de la semana, impulsado por la escalada del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, cerró por debajo de los 100 dólares y posteriormente cayó a menos de 90 dólares tras señales de una posible desescalada militar.
Esta reacción del mercado refleja el nerviosismo que domina a los operadores energéticos, especialmente por el cierre de facto del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Aun así, los mercados respondieron positivamente a la posibilidad de una intervención internacional para garantizar el paso marítimo.
Impulso potencial para la economía colombiana
Más allá de la volatilidad de las últimas horas, la escalada del petróleo reabrió el debate sobre lo que significan estos movimientos para la economía colombiana. En principio, un petróleo más costoso suele jugar a favor del país, ya que Colombia sigue siendo un exportador neto de crudo y una parte importante de sus ingresos externos depende de este producto.
Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, señala que Colombia suele ser uno de los países que más se benefician cuando sube el precio del petróleo, debido al peso que tiene este producto en sus exportaciones. Si el petróleo se mantuviera en niveles elevados durante un tiempo prolongado, el impacto podría reflejarse incluso en un mayor crecimiento económico.
Según estimaciones del economista, si el crudo se ubicara cerca de los 120 dólares por barril —cuando originalmente se esperaba alrededor de 60 dólares— la economía colombiana podría crecer más de medio punto adicional, con efectos más visibles hacia 2027.
Mayores ingresos para el Estado y Ecopetrol
Uno de los principales efectos del petróleo caro se observa en las cuentas fiscales. Cuando sube el precio del crudo, aumentan los ingresos que recibe el Estado, tanto por impuestos como por dividendos provenientes de Ecopetrol.
César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, explica que por cada dólar adicional en el precio del Brent, el recaudo tributario podría aumentar entre 200.000 y 250.000 millones de pesos. En términos prácticos, un incremento de cuatro o cinco dólares en el precio del barril podría significar cerca de un billón de pesos adicionales para el Gobierno.
Amylkar Acosta, exministro de Minas, también ha señalado que el impacto puede ser significativo: por cada dólar adicional en el precio del petróleo, al país podrían entrar cerca de 430.000 millones de pesos. Sin embargo, los analistas advierten que estos recursos adicionales no resolverían los problemas estructurales de las finanzas públicas, y su uso debe hacerse de manera responsable, evitando que se convierta en gasto corriente del gobierno.
Pabón recuerda que el déficit fiscal proyectado para 2026 ronda los 32 billones de pesos, una cifra muy superior al impacto que podría generar un petróleo más costoso. “Un precio alto del crudo, además de incierto, no constituye una solución estructural para las finanzas públicas”, advierte.
Los riesgos asociados a un petróleo sostenidamente alto
Pero el petróleo costoso no solo trae beneficios. Si el aumento se prolonga demasiado tiempo, también podría generar efectos negativos para la economía colombiana. Uno de los puntos más sensibles es el del combustible. Aunque Colombia produce petróleo, cerca del 40 por ciento de los combustibles que consume el país son importados. Esto significa que cuando el precio internacional sube, también aumenta el costo de abastecer el mercado interno.
Desde el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana advierten que un petróleo alto podría volver a presionar el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), el mecanismo que busca evitar que las variaciones del crudo se reflejen de inmediato en los precios que pagan los consumidores.
Hoy el déficit del fondo se ha venido reduciendo porque el precio interno está por encima del internacional. Pero si el petróleo vuelve a subir con fuerza, esa relación podría revertirse y abrir nuevamente un hueco fiscal.
José Ignacio López, presidente del centro de estudios financieros Anif, explica que si el barril se mantiene cerca o por encima de los 100 dólares, el precio doméstico podría quedar nuevamente por debajo del internacional, lo que reabriría el déficit del fondo.
Impacto directo en el bolsillo de los consumidores
Más allá de las cuentas fiscales o de las utilidades de Ecopetrol, el aumento del petróleo también puede sentirse directamente en el bolsillo de los consumidores. Sergio Cisternas, analista de mercados de EBC Financial Group, explica que el crudo es uno de los insumos que más influye en los costos de toda la economía, porque impacta combustibles, transporte y buena parte de la producción industrial.
“Un petróleo sostenido por encima de los 100 dólares tiende a trasladarse rápidamente a combustibles, transporte y costos logísticos, reintroduciendo presiones inflacionarias en economías que todavía no terminan de normalizar los precios”, señala. En términos simples, una energía más cara termina encareciendo muchos productos de consumo cotidiano.
Omar Suárez, gerente de renta variable de Casa de Bolsa —comisionista de Grupo Aval—, explica que en ese escenario los consumidores terminan pagando más por energía y combustibles, lo que reduce su capacidad de gasto en otros bienes. Esto podría desacelerar la economía mundial e incluso aumentar el riesgo de recesión si el choque energético se prolonga.
El futuro depende de Oriente Medio
Por ahora, el comportamiento del petróleo dependerá de lo que ocurra en Oriente Medio. Jorge León, analista de Rystad Energy, advierte que el factor decisivo será cuánto tiempo permanezca bloqueado el estrecho de Ormuz. Si el cierre se prolonga durante varios meses, los precios podrían volver a dispararse y acercarse a niveles cercanos a los registrados durante la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando el petróleo llegó a tocar los 140 dólares por barril.
Por el contrario, una reapertura del paso marítimo o una desescalada del conflicto podría devolver rápidamente los precios a niveles más moderados. En ese escenario, Colombia seguiría mirando con atención cada movimiento del petróleo: una materia prima que, aunque ya no domina la economía como antes, sigue teniendo la capacidad de impulsar —o sacudir— las cuentas del país, concluyen los analistas.
