Rally petrolero por conflicto en Medio Oriente generaría $10 billones en ingresos fiscales
El repunte del precio del petróleo durante la semana, impulsado por las tensiones en Medio Oriente, podría tener repercusiones significativas no solo en la industria de hidrocarburos, sino también en las finanzas de la Nación. Con el barril de brent alcanzando los US$85,1, marcando máximos desde julio de 2024, los operadores de Wall Street anticipan que podría romper la barrera de los US$100 en el próximo mes.
Impacto en las finanzas públicas
Esta alza llega en medio de una compleja situación fiscal para Colombia. Al cierre de 2025, el déficit primario se ubicó en $65,7 billones, equivalente al -3,5% del PIB, el nivel más alto en dos décadas excluyendo la pandemia. El gasto público alcanzó el 22,7% del PIB, mientras que los ingresos se situaron en 16,3%, resultando en un déficit fiscal total de -6,4% del PIB ($117,8 billones).
Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), explicó que, dado que el Gobierno había presupuestado un precio brent de US$62 por barril en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, los ingresos fiscales podrían incrementarse en aproximadamente $10 billones. Este aumento provendría de:
- Impuesto de renta
- Regalías
- Derechos económicos
- Otros tributos
Sin embargo, Pearl advirtió que "el alza actual del precio es coyuntural" y se requerirían niveles superiores y sostenidos durante el año para que el promedio anual alcance los US$80 por barril. Además, el resultado final dependerá de los niveles de producción y de la Tasa Representativa del Mercado (TRM).
Efectos graduales y regionales
El impacto fiscal no se materializa de inmediato. Aunque el repunte del brent mejora las expectativas de ingresos petroleros, la transmisión hacia las finanzas públicas opera con rezagos a través de:
- Impuestos
- Regalías
- Dividendos
Pearl destacó que "las regalías derivadas del petróleo y el gas se calculan por cada barril producido", por lo que cualquier incremento en el precio se transmite a las regiones a través del Sistema General de Regalías. Esto representaría mayores recursos para la inversión regional, beneficiando especialmente a departamentos productores como:
- Meta
- Casanare
- Arauca
- Santander
No obstante, la distribución final depende de las reglas del Sistema General de Regalías y de la capacidad de formulación, aprobación y ejecución de proyectos en los territorios.
Efectos mixtos en la economía
Oscar Ferney Rincón, presidente de Acipet, explicó que esta coyuntura presenta efectos agridulces para la economía colombiana:
Beneficios:
- Mayor ingreso de recursos por el mejor precio del crudo
- Posible alivio temporal para las finanzas públicas
Desafíos:
- Incrementos en precios internacionales de diésel y gasolina
- Presión sobre el fondo de estabilización de combustibles
- Limitaciones para reducir precios internos
- Posible efecto inflacionario por encarecimiento del transporte
Rincón señaló que "el encarecimiento del petróleo tiende a elevar los costos del transporte marítimo y aéreo", lo que encarece los bienes importados, frente a los cuales Colombia mantiene una alta dependencia.
Advertencias sobre sostenibilidad
Ambos expertos coincidieron en que los picos de precios derivados de conflictos internacionales no constituyen una solución estructural para las finanzas públicas. Pearl enfatizó que "la estabilidad, la planeación fiscal y una política energética sostenible son más relevantes que las coyunturas del mercado".
Rincón también alertó sobre la necesidad de monitorear el precio del gas, ya que "si llegara a presentarse un aumento, el costo de las importaciones podría subir". Recordó que, según datos de enero, las importaciones de gas representaron cerca del 20%, y muchos contratos de largo plazo están indexados a referencias internacionales, haciéndolos vulnerables a alzas.
En conclusión, mientras el petróleo caro puede proporcionar un respiro temporal a las finanzas públicas, no resuelve las fragilidades estructurales que enfrenta la economía colombiana, destacando la necesidad de políticas fiscales y energéticas más sólidas y sostenibles a largo plazo.



