¿Quién no se ha olvidado alguna vez de pagar la mensualidad del gimnasio, una cuota de crédito o una suscripción de streaming? La parte más negativa de este descuido son los intereses por mora, el pago de tarifas de reconexión de servicios o el mal rato de ponerse al día con una deuda olvidada. A veces no es solo descuido. También es la poca practicidad de entrar a una aplicación, abrir una pasarela de pagos, confirmar un monto, esperar el código y repetir todo el mes siguiente.
Quienes ya tenían pagos automáticos configurados en sus tarjetas débito o crédito conocen la comodidad de evitar todo eso. El Banco de la República ya contempla los pagos recurrentes entre los casos de uso previstos para el sistema Bre-B, pero por ahora es DRUO la primera fintech en habilitarlos usando llaves del sistema.
Cómo funcionan los pagos automáticos con Bre-B
Las llaves Bre-B podrían dejar de ser solo una forma rápida de transferir plata para convertirse también en una herramienta de organización financiera diaria. Precisamente, la fintech colombiana DRUO habilitó débitos automáticos a llaves Bre-B. El usuario asocia y valida su llave una sola vez dentro del proceso de autorización y, desde ahí, quedan aprobados los cargos periódicos sin tener que intervenir en cada fecha de cobro.
Puede funcionar para la mensualidad del colegio o la universidad, la cuota del gimnasio, una membresía, un seguro o una obligación de crédito de bajo monto.
Simón Pinilla, cofundador de DRUO, explica: “Históricamente los pagos automáticos se habilitan para tarjetas, mientras que las cuentas bancarias, billeteras y ahora las llaves Bre-B, que tienen mayor penetración, no han sido tan fáciles de usar para programar pagos recurrentes. Eso es parte de la fricción que buscamos resolver al habilitar débitos automáticos directamente desde cuentas o billeteras usando llaves Bre-B”.
Bre-B ya superó los 670 millones de transacciones y los $105 billones movilizados en sus primeros seis meses. Con corte a septiembre de 2025, el 96,4 % de los colombianos tiene acceso a algún producto financiero, pero solo el 85 % lo usa de forma efectiva. Esa brecha es parte de lo que los débitos automáticos buscan reducir. “Cuando una herramienta deja de servir solo para enviar o recibir plata y empieza a ordenar pagos recurrentes, deja de ser una novedad tecnológica y entra a competir en la rutina financiera de las personas”, señala Pinilla.
Bre-B permite operaciones de hasta 1.000 UVB (Unidades de Valor Básico) por transacción, equivalentes a unos COP 12.110.000 en 2026, aunque cada entidad financiera puede fijar límites propios en valor o número de operaciones. Las llaves pueden estar asociadas al documento, al celular, al correo o a un identificador alfanumérico.



