La empresa de inteligencia artificial más valiosa del mundo, OpenAI, creadora de ChatGPT, tiene planes de cotizar en Wall Street antes de que finalice el año. La compañía está colaborando con los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley en la elaboración de un borrador de prospecto que será presentado de manera confidencial ante los reguladores en los próximos días. El objetivo es debutar en el mercado de valores en septiembre, alcanzando una valoración estimada de 852.000 millones de dólares.
Otras empresas tecnológicas también se preparan para salir a bolsa
SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, también tiene previsto presentar esta semana su documentación para una Oferta Pública Inicial (OPI), con miras a una posible salida al mercado en junio. Por su parte, Anthropic, otro gigante del sector de la inteligencia artificial, también está preparando su debut en los mercados públicos. Estas movidas sugieren que 2026 podría convertirse en un año récord para las salidas a bolsa en Estados Unidos. El año pasado, las empresas estadounidenses recaudaron en conjunto 70.000 millones de dólares mediante la venta de acciones al público.
¿Qué tan grande podría ser la OPI de OpenAI?
Si OpenAI logra debutar con una valoración de 852.000 millones de dólares, se ubicaría entre las mayores salidas a bolsa de la historia. La más grande sigue siendo la de Saudi Aramco, que recaudó 25.600 millones de dólares en 2019. Le siguen Alibaba con 21.800 millones en 2014, SoftBank Corp con 21.300 millones en 2018 y el Agricultural Bank of China con 19.200 millones en 2010. En el ranking más reciente aparece Facebook (hoy Meta) con 16.000 millones de dólares en 2012.
El proceso para salir a bolsa: pasos clave
Llegar a Wall Street no es un proceso rápido. Puede durar meses o incluso años, y costar millones de dólares. El primer paso es elegir el mercado donde cotizar. En Estados Unidos dominan dos opciones: la Bolsa de Nueva York (NYSE), la más antigua, con su histórico parqué en el sur de Manhattan, y el Nasdaq, una plataforma totalmente electrónica que concentra a la mayoría de las grandes empresas tecnológicas. Entre ambas representan aproximadamente la mitad del valor total de todas las acciones que se negocian en el mundo. Las empresas también deben elegir un "ticker", el código breve de letras que identifica cada acción (como MSFT para Microsoft).
Luego viene el registro ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Para ello se presenta el formulario S-1, que incluye un análisis detallado de las finanzas, el modelo de negocio y los riesgos de la empresa. La SEC revisa la documentación y suele formular numerosas preguntas, en un proceso que puede prolongarse durante meses. Se espera que SpaceX presente su S-1 esta semana.
Con el registro en marcha, los ejecutivos se lanzan al roadshow: viajan de ciudad en ciudad presentando la empresa a grandes inversores institucionales y minoristas. No todas las empresas superan esta etapa; de hecho, la firma fintech Clear Street canceló sus planes en febrero tras no generar suficiente interés. SpaceX planea organizar en junio un evento especial para unos 1.500 inversores individuales.
El paso final, y uno de los más delicados, es fijar el precio por acción. "Probablemente sea más arte que ciencia", explicó Matthew Kenney, especialista en OPI de Renaissance Capital, a la agencia AFP. Los bancos buscan maximizar los fondos recaudados, pero también deben dejar margen para que la acción suba al arrancar las operaciones. "Nadie quiere hacer sonar la campana de apertura para ver luego cómo su acción se desploma", añadió Kenney.



