Rusia intensifica presión sobre Telegram para favorecer su aplicación estatal MAX
Las autoridades rusas han vuelto a apretar las tuercas a la popular red de mensajería Telegram, implementando medidas que ralentizan significativamente las descargas de archivos multimedia. Esta acción se enmarca en una nueva ofensiva gubernamental para incentivar el uso de MAX, el sistema de mensajería promovido directamente por el Kremlin y controlado por el Estado.
Denuncias de censura y control estatal
Pável Dúrov, empresario de origen ruso y fundador de Telegram, que cuenta con más de 100 millones de usuarios en el país, ha denunciado abiertamente estas medidas. "Rusia está restringiendo el acceso a Telegram en un intento de obligar a sus ciudadanos a cambiarse a una aplicación controlada por el Estado, diseñada específicamente para la vigilancia y la censura política", afirmó Dúrov en un comunicado.
El regulador ruso de comunicaciones, Roscomnadzor, confirmó este martes la implementación de la ralentización del sistema, atribuyéndola al presunto incumplimiento de las leyes locales por parte de Telegram. Esta confirmación llegó después de múltiples quejas de usuarios rusos que reportaron mal funcionamiento de la aplicación durante la semana, especialmente durante la descarga de archivos multimedia.
Historial de conflictos y multas recurrentes
Este mismo jueves, el Tribunal Taganski de Moscú impuso a Telegram una nueva multa de casi once millones de rublos, equivalente a aproximadamente 140.000 dólares. La sanción se debe al rechazo de la plataforma a retirar materiales que han sido vetados por las autoridades rusas.
No es la primera vez que las autoridades rusas intentan frenar el uso de Telegram. El primer enfrentamiento significativo ocurrió en abril de 2018, cuando la aplicación fue bloqueada por decisión de un tribunal moscovita. En esa ocasión, Dúrov se negó rotundamente a ceder al Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) el acceso a los mensajes cifrados de los usuarios.
Aquella batalla terminó con un fracaso estrepitoso de las autoridades: Telegram continuó funcionando gracias a servidores proxy creados por la compañía y compartidos masivamente por los usuarios. Dos años después, en 2020, Roscomnadzor levantó temporalmente las restricciones después de que Dúrov aceptara "cooperar en la lucha contra el terrorismo y el extremismo".
Contexto de guerra y censura ampliada
El comienzo del conflicto en Ucrania marcó el inicio de una nueva espiral de censura en Rusia. Apenas un día después del inicio de las hostilidades, las autoridades comenzaron a ralentizar Facebook e Instagram, plataformas que posteriormente fueron bloqueadas completamente bajo la acusación de "discriminación respecto a medios de prensa oficiales rusos".
Las leyes contra las "noticias falsas" sobre las acciones del Ejército ruso en Ucrania y contra "informaciones prohibidas" han servido también para imponer cuantiosas multas a prácticamente todas las redes sociales, sistemas de mensajería y recursos en internet de origen extranjero.
MAX: la alternativa estatal controvertida
A mediados del año pasado, amparándose en la lucha contra el creciente número de estafas telefónicas y por internet, Rusia anunció oficialmente la puesta en marcha del sistema de mensajería nacional MAX. Según las autoridades, este sistema debería garantizar la seguridad de los usuarios, aunque sus contenidos son accesibles directamente a las autoridades rusas.
En agosto de 2025, Roscomnadzor bloqueó adicionalmente las llamadas de audio a través de Telegram y WhatsApp, argumentando que estos sistemas eran utilizados masivamente por estafadores y que ambas compañías no habían tomado medidas efectivas para evitarlo. Para noviembre del mismo año, WhatsApp prácticamente había dejado de funcionar en el territorio ruso.
Preocupaciones prácticas y uso militar
En los últimos cuatro años, Telegram ha adquirido un protagonismo especial en el contexto del conflicto, siendo utilizado activamente por corresponsales de guerra, instituciones y funcionarios de ambos bandos. Por esta razón, su bloqueo o ralentización no ha contentado a todos los sectores.
Viacheslav Gladkov, gobernador de Bélgorod, una de las regiones más castigadas por la guerra, expresó hoy mismo su preocupación: "La ralentización de Telegram puede influir negativamente en que la información urgente llegue a tiempo a nuestros suscriptores si la situación en el frente empeora. Y nosotros vivimos en una zona cercana al frente de batalla", aseveró, instando simultáneamente a sus seguidores a suscribirse a MAX.
El canal bélico ruso "Dva maiora" (Dos mayores) insistió en que Telegram es utilizado esencialmente para la comunicación entre los grupos móviles de militares de diversas fuerzas en el frente, negando categóricamente que MAX pueda servir para este fin con la misma eficacia. Paralelamente, "Voyenni Obozrevatel" (Comentador militar) señaló la importancia crítica de esta red para las unidades móviles de defensa antiaérea que protegen la retaguardia rusa ante los ataques de drones ucranianos de largo alcance.
Postura oficial del Kremlin
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, llamó públicamente a Telegram a solucionar sus roces con las leyes rusas, negando al mismo tiempo que esta situación pueda afectar significativamente a los militares en el frente de batalla. Sin embargo, dejó claro que el presidente ruso, Vladímir Putin, no sufrirá personalmente por la ralentización, ya que no utiliza ninguna red social o sistema de mensajería.
Dúrov, por su parte, recordó que ocho años atrás Irán intentó utilizar "la misma estrategia de restricción, pero fracasó estrepitosamente" en sus intentos de obligar a los iraníes a utilizar una alternativa estatal. "Restringir la libertad de los ciudadanos nunca es la solución correcta. Telegram defiende firmemente la libertad de expresión y la privacidad de sus usuarios, sin importar la presión política que reciba", zanjó el fundador de la plataforma.