Un estudio del Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República reveló que el tramo La Pintada-Medellín de la Vía Panamericana registró 27 cierres viales entre 2017 y 2024, convirtiéndose en el corredor más vulnerable del eje estratégico que atraviesa seis departamentos del país.
La investigación, liderada por los economistas Jhorland Ayala-García, Leider Manjarres-Beleño y María Urueta Polo, documentó un total de 128 interrupciones en este periodo, de las cuales más del 70% fueron ocasionadas por deslizamientos y derrumbes en zonas de alta pendiente.
Importancia estratégica de la Vía Panamericana
La Vía Panamericana articula una región que aporta el 31,3% del Producto Interno Bruto nacional y moviliza cerca del 80% del transporte terrestre de carga del país. Los departamentos que atraviesa este corredor —Antioquia, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Cauca y Nariño— registraron un incremento en su participación económica desde el 29,7% en 2014, consolidando su importancia estratégica para el comercio interno y la conectividad con el puerto de Buenaventura.
La investigación integró información del Instituto Nacional de Vías y del Registro Nacional de Despacho de Carga entre 2017 y 2024. Esta metodología permitió identificar cómo los eventos climáticos afectan la dinámica del transporte de carga en los 18 municipios con influencia directa sobre la vía.
El documento analiza 22 tramos afectados y considera cinco tipos de eventos categorizados como desastres naturales: derrumbes, desbordamiento de río, deslizamientos de tierra, caída de árbol y caída de piedra.
Antioquia concentra los puntos más críticos del corredor estratégico
Tres tramos de Antioquia acumulan 67 de los 128 cierres registrados en la Vía Panamericana durante el periodo analizado: La Pintada-Medellín, que lidera con 27 interrupciones, aparece Dabeiba-Santa Fe de Antioquia con 23 cierres y Medellín-Santa Fe de Antioquia con 17 eventos.
El corredor Cali-Popayán registró 13 cierres, posicionándose como el cuarto tramo más afectado del eje vial. En este segmento, la combinación de pendientes pronunciadas y la cercanía a cuencas hidrográficas aumenta la susceptibilidad a deslizamientos e inundaciones.
Le sigue el tramo Dabeiba-Mutatá con diez interrupciones documentadas en los ocho años del estudio. Otros segmentos como Ipiales-Pasto registraron cinco cierres, mientras que Pasto-Popayán acumuló cuatro eventos en el mismo periodo.
Los cierres muestran patrones relacionados con ciclos climáticos. El año 2018 marcó el pico máximo con 27 interrupciones totales en todo el corredor, seguido por 2022 con 23 eventos. Durante 2019 se contabilizaron 20 cierres, mientras que 2021 y 2023 registraron 14 y 19 respectivamente.
En contraste, 2024 presentó apenas cuatro cierres viales, convirtiéndose en el año con menor frecuencia de interrupciones del periodo analizado.
Deslizamientos y derrumbes dominan las causas de interrupción vial
El tipo de desastre natural que predominó como principal causa de cierres en la Vía Panamericana son los deslizamientos, con un total de 50 eventos documentados por el estudio del Banco de la República.
Esta categoría representa aproximadamente el 39% de todas las interrupciones registradas entre 2017 y 2024. Los derrumbes ocupan el segundo lugar con 41 casos, equivalentes al 32% del total. Juntos, estos dos fenómenos geológicos explican más del 70% de los cierres totales en el corredor estratégico.
La alta incidencia de deslizamientos y derrumbes obedece a que gran parte de la vía atraviesa municipios ubicados en zonas montañosas con suelos susceptibles a la erosión y la saturación hídrica.
La combinación de pendientes pronunciadas, lluvias intensas y características geotécnicas específicas de la región andina genera condiciones propicias para la ocurrencia de estos eventos. Durante temporadas de intensas precipitaciones, la infiltración de agua reduce la estabilidad de los taludes y aumenta el riesgo de remoción en masa.
Eventos como caída de árboles registraron 17 interrupciones, mientras que caída de piedras sumó 15 cierres durante el periodo estudiado. Estos fenómenos, aunque menos frecuentes que los deslizamientos, mantienen una presencia constante en diversos tramos del corredor.
El desbordamiento de río resultó ser el evento menos común con apenas cinco cierres documentados. Esta menor incidencia contrasta con la frecuencia de fenómenos geológicos, evidenciando que la vulnerabilidad principal del corredor está asociada a la estabilidad de taludes.
Impacto económico y adaptación logística
A pesar de la alta frecuencia de cierres, el impacto sobre el transporte de carga resultó ser significativamente menor al esperado.
El análisis del Banco de la República indica que la presencia de un cierre en el mes se asocia con un aumento aproximado del 1% en el costo promedio por kilogramo de carga. Esto se explica por la existencia de rutas alternas en los departamentos del suroccidente y el Eje Cafetero que permiten desviar el tráfico.
En la mayoría de los casos documentados, las interrupciones se resuelven en pocos días y al no prolongarse por semanas el impacto económico permanece contenido.
El volumen de carga movilizada por la Vía Panamericana pasó de 23.824 millones de kilogramos en 2017 a 28.895 millones de kilogramos en 2024, representando un aumento aproximado del 20% en el periodo.
Esta tendencia ascendente se mantuvo pese a los 128 cierres registrados, evidenciando la capacidad de adaptación del sistema logístico regional. Sin embargo, el comportamiento no fue completamente lineal: en 2020 se presentó una caída asociada a los efectos de la pandemia, mientras que 2023 registró una segunda reducción vinculada posiblemente a cierres por protestas y desastres naturales.
Valle del Cauca se consolidó como el principal emisor de mercancías por este corredor, seguido por Antioquia, a causa de la proximidad al puerto de Buenaventura y sus bases industriales diversificadas. Los principales destinos de la carga originada en la región incluyen Bogotá, Bolívar, Cundinamarca y Atlántico, además de significativos intercambios intrarregionales entre los departamentos del Pacífico.
El contraste con la Vía al Llano resulta ilustrativo para entender la importancia de la redundancia vial. En ese corredor, donde la falta de rutas alternas es crítica, los cierres generan reducciones cercanas al 48% del volumen de carga y aumentos del 40% en el valor del flete.
Participación económica de los seis departamentos que atraviesa la Panamericana
Antioquia lidera con el 14,8% del PIB nacional en 2024, seguido de Valle del Cauca con 9,7%. Cauca, Caldas, Risaralda y Nariño registran participaciones individuales entre 1,5% y 1,8%, pero en conjunto conforman un eje económico que supera el 31% del producto del país. Esta consolidación reafirma la importancia estratégica del corredor en la configuración del sistema logístico territorial colombiano.



