El Centro de Bucaramanga: una pista de obstáculos para conductores y peatones
Transitar por el corazón de Bucaramanga se ha convertido en una verdadera prueba de supervivencia vial. Tanto para quienes se desplazan en vehículo como para los peatones, las calles del sector central de la capital santandereana presentan un panorama caótico que dificulta la movilidad y aumenta los riesgos de accidentalidad.
Zonas críticas y comportamientos peligrosos
Las calles comprendidas entre la 34 y la Avenida Quebradaseca, junto con los carreras 16, 17 y 18 en cualquier horario, y las vías 19, 20 y 13 durante las horas pico, se han vuelto prácticamente intransitables debido a la saturación vehicular. Esta congestión se ve agravada por múltiples imprudencias que ponen en peligro a todos los actores viales.
Entre las conductas más riesgosas se encuentran:
- Motociclistas que realizan maniobras temerarias
- Vehículos que circulan en contravía
- Desacato generalizado a las señales de tránsito
- Conductores de automóviles que ejecutan giros en U prohibidos
- Cruces en lugares no autorizados
Cifras alarmantes de accidentalidad
La percepción de peligro se confirma con las estadísticas oficiales. Durante el año pasado, en toda la ciudad de Bucaramanga, el 45% de las víctimas fatales en accidentes de tránsito fueron motociclistas, mientras que los peatones representaron el 42% de los decesos. Dos puntos específicos concentran especial atención: la Avenida Quebradaseca y la diagonal 15, donde ocurre aproximadamente el 17% de los siniestros viales de la ciudad.
Crecimiento desproporcionado del parque automotor
Uno de los factores estructurales que explica esta crisis de movilidad es el crecimiento acelerado del parque automotor frente a una infraestructura vial que no ha evolucionado al mismo ritmo. Actualmente, Bucaramanga registra casi una motocicleta por cada dos habitantes, lo que significa que en un hogar promedio de cuatro o cinco personas existen mínimo dos de estos vehículos.
Diagnóstico experto: tres problemas fundamentales
Héctor Cáceres, experto en movilidad y exdirector de Tránsito de Bucaramanga, identifica tres deficiencias principales que afectan al centro de la ciudad:
- Falta de control efectivo en los corredores viales principales
- Ausencia de regulación para el parqueo de vehículos en vías públicas
- Red semafórica obsoleta que, lejos de mejorar la movilidad, la empeora
El experto señala situaciones concretas que agravan la congestión: "En corredores como la calle 36, los recicladores circulan con zorras por toda la vía, generando embotellamientos, al igual que los vehículos que se estacionan en cualquier parte sin considerar parqueaderos cercanos, o los vehículos de carga que no respetan los horarios establecidos para descarga".
Soluciones tecnológicas y de planificación
Cáceres propone la implementación de tecnología como herramienta para aliviar estos problemas. La instalación de cámaras permitiría identificar infracciones y verificar documentación a través del RUNT sin necesidad de detener los vehículos, evitando así los retenes que generan mayor congestión. "Los agentes de tránsito deberían estar regulando las vías y organizando las calles, no realizando retenes que congestionan más el tráfico", afirma el experto.
Otra medida urgente sería la actualización de la red semafórica mediante la implementación de semáforos de tráfico actuado. "Estos dispositivos identifican las vías más congestionadas y trabajan en red para ajustar sus tiempos en tiempo real, de acuerdo con la demanda vehicular", explica Cáceres.
Transporte público como solución prioritaria
Finalmente, el especialista enfatiza que cualquier solución integral para la movilidad en el Centro de Bucaramanga debe considerar prioritariamente al transporte público. "En todos los países del mundo la prioridad es el transporte público. ¿Por qué? Porque si se quiere descongestionar las vías, hay que reducir el transporte privado, que termina convirtiéndose casi en uno por habitante", concluye Cáceres, señalando la necesidad de un cambio de paradigma en la planificación urbana de la ciudad.



