Cierre total del Puente de la Cordialidad en Barranquilla por grave deterioro estructural
Cierre del Puente de la Cordialidad por deterioro estructural

Cierre total del Puente de la Cordialidad en Barranquilla por grave deterioro estructural

La Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial de Barranquilla ha anunciado el cierre total temporal de la conectante Galapa–Circunvalar, específicamente a la altura del puente de la Cordialidad, desde el lunes 6 de abril hasta el miércoles 6 de mayo. Esta medida responde a la necesidad urgente de realizar obras de mantenimiento en una infraestructura que presenta un deterioro estructural severo y que es considerada crítica para la movilidad, la economía y la seguridad vial del departamento del Atlántico.

Un corredor estratégico al borde del colapso

El Puente de la Cordialidad, construido en 1982, constituye una pieza fundamental del sistema vial metropolitano al conectar Barranquilla con Galapa. Esta estructura soporta gran parte del flujo de carga del principal corredor industrial del Atlántico, con aproximadamente 700 camiones diarios provenientes de zonas industriales y empresas ancla como ZOFIA, Bavaria, Ultracem, Jamar, D1, Nutresa, Alpina y Jerónimo Martins.

La congestión crónica en este punto ha reducido la efectividad logística en hasta un 25%, mientras que un trabajador promedio que se desplaza entre Barranquilla y Galapa puede perder hasta 20 horas mensuales atrapado en trancones que superan los 3 kilómetros. Desde el punto de vista económico, el impacto es considerable: el Sistema de Costos Eficientes para el Transporte estima que operar un solo vehículo de carga puede costar cerca de $75.000 por hora, generando sobrecostos diarios significativos para el sector productivo.

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Diagnóstico técnico alarmante

La urgencia de las intervenciones se fundamenta en un informe técnico de la Sociedad de Ingenieros del Atlántico, que realizó una inspección visual independiente en julio de 2025. Los hallazgos fueron contundentes: el puente presenta patologías estructurales graves que incluyen exposición y corrosión avanzada del acero de refuerzo en vigas y losas, hormigón fracturado, pérdida de recubrimiento, humedad severa, eflorescencias indicativas de filtraciones internas persistentes, y agrietamientos longitudinales y transversales que comprometen elementos portantes.

El informe advierte que estas condiciones ponen en riesgo la capacidad del puente para soportar las cargas actuales, las cuales son muy superiores a las previstas en su diseño original hace más de cuatro décadas. Además, se identificaron fallas en las juntas de expansión y neoprenos deteriorados que generan vibraciones y tensiones anómalas en el tablero.

Los accesos en peor estado que la estructura principal

Paradójicamente, los accesos al puente —conocidos como las orejas— se encuentran en condiciones aún más precarias que la estructura principal. Los técnicos documentaron pavimento remendado con capas superpuestas, berma de tierra, escombros, erosión de taludes, canales deteriorados y el desbordamiento de un arroyo que ha comprometido el pavimento de la oreja suroccidental.

En varios tramos, el terreno quedó expuesto con vegetación creciendo entre grietas, presentando condiciones propias de una vía terciaria pese a formar parte de un corredor nacional de importancia estratégica.

Desorden urbano que agrava la situación

A los problemas estructurales se suma el descontrol urbano sobre el puente. Gremios y expertos han señalado como factor crítico la llamada "nevada ilegal": la práctica de buses intermunicipales de recoger pasajeros sobre el puente en paraderos no autorizados. Además, se han instalado escaleras artesanales por particulares para subir y bajar personas —incluso con cobro—, generando carga estática sobre una estructura diseñada exclusivamente para circulación dinámica.

El puente no fue concebido para soportar detenciones prolongadas ni acumulación de peso, lo que explica en parte las congestiones permanentes y agrava el deterioro estructural.

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Medidas de contingencia y rutas alternas

Durante el período de cierre, la Secretaría de Tránsito ha establecido un desvío obligatorio para los conductores que transitan por la Troncal del Caribe en sentido Galapa–Barranquilla. La ruta alternativa implica continuar por el puente de la Cordialidad, girar a la derecha por la oreja hacia la Circunvalar en sentido Soledad–Barranquilla, girar nuevamente a la derecha para subir por la oreja hacia el puente en sentido Barranquilla–Galapa, y finalmente tomar la oreja que conecta con la Circunvalar en sentido Barranquilla–Soledad para retomar la ruta habitual.

Durante el cierre, habrá auxiliares de tránsito, señalización preventiva y reglamentaria, elementos de control vial y senderos peatonales habilitados para garantizar una movilidad segura a todos los actores viales. Esta intervención busca preservar una infraestructura vital para la región, de la cual dependen directamente 8.732 empleos formales cuya estabilidad está ligada a la operación del corredor.