Concejal Quintero denuncia que 'colados' de TransMilenio son delincuentes organizados
La crisis de seguridad y evasión en el sistema de transporte masivo de Bogotá ha alcanzado un punto crítico que exige acciones inmediatas. En declaraciones contundentes que han generado un intenso debate público, el concejal capitalino Juan David Quintero ha lanzado una advertencia severa sobre la realidad que se vive en las estaciones de TransMilenio, afirmando que el fenómeno de los "colados" ha trascendido la simple falta administrativa para convertirse en un problema de delincuencia organizada con manifestaciones de violencia directa.
Una nueva dimensión delictiva en el transporte público
Para el cabildante Quintero, la narrativa tradicional sobre quienes evaden el pago del pasaje requiere una transformación urgente. Según su análisis, el impacto de los colados no se limita al déficit fiscal que afecta la operación del sistema, sino que escala peligrosamente hacia agresiones físicas contra quienes intentan mantener el orden establecido.
"Hay que decirlo con toda claridad: los colados de TransMilenio son delincuentes. Ya no solamente están robando a los ciudadanos que pagan su pasaje y a todos los contribuyentes, sino que además están utilizando armas blancas y ejerciendo violencia física", denunció Quintero con firmeza durante su intervención.
El concejal enfatizó que los vigilantes y guardas de seguridad, quienes simplemente cumplen con sus funciones laborales, están siendo víctimas recurrentes de ataques con armas cortopunzantes, generando así un clima de temor generalizado tanto para los trabajadores como para los usuarios que sí cumplen con sus obligaciones cívicas.
Exigencia directa a la administración distrital
La declaración de Quintero no se limitó a una mera denuncia, sino que constituyó un requerimiento explícito dirigido a la administración distrital. El concejal instó directamente al alcalde Carlos Fernando Galán a implementar medidas drásticas que permitan "blindar" el sistema de transporte de manera integral y efectiva.
Para Quintero, cualquier solución que se plantee debe ser contundente y atacar múltiples frentes de manera simultánea. Dentro de su propuesta estratégica para recuperar TransMilenio, el cabildante destacó tres pilares fundamentales:
- Infraestructura de seguridad reforzada: Fortalecer las puertas anticolados y las barreras físicas para impedir definitivamente el acceso ilegal a las estaciones y buses.
- Presencia de autoridad ampliada: Reforzar el pie de fuerza con mayor participación de la Policía Metropolitana y vigilancia privada especializada en los puntos críticos identificados.
- Contundencia jurídica: Tratar la evasión y las agresiones asociadas bajo la premisa de que "un colado es un delincuente", aplicando sanciones penales que realmente desincentiven estas conductas ilegales.
El debate sobre cultura ciudadana y responsabilidad fiscal
El concejal también recordó que el sostenimiento del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) depende directamente de los impuestos pagados por todos los bogotanos. Por esta razón, considera que cada persona que ingresa al sistema sin cancelar su pasaje está cometiendo un robo contra el erario público y contra la calidad de vida de quienes sí cumplen con sus aportes.
"Esto demuestra una vez más que necesitamos respuestas contundentes. Debemos comenzar por las puertas de acceso, pero también es fundamental reforzar la cultura ciudadana", añadió Quintero durante su intervención. Sin embargo, aclaró que la educación por sí sola resulta insuficiente si no viene acompañada de una autoridad que proteja activamente a los ciudadanos honestos de aquellos que utilizan la violencia para imponer la ilegalidad.
Un sistema bajo escrutinio permanente
TransMilenio continúa siendo el corazón de la movilidad en Bogotá, pero los recientes casos de ataques violentos contra guardas de seguridad han puesto bajo la lupa la efectividad real de las medidas de choque implementadas hasta ahora. Con este llamado de atención, Juan David Quintero coloca la responsabilidad directamente en el campo del alcalde Galán, exigiendo resultados inmediatos en un sistema que, para muchos analistas y usuarios, parece haber perdido la batalla contra la informalidad y la inseguridad creciente.
La discusión permanece abierta en la opinión pública: ¿Representa el endurecimiento de las sanciones la respuesta definitiva para rescatar el transporte masivo de la capital colombiana? Por el momento, el mensaje desde el concejo distrital resulta claro y contundente: la permisividad frente a estos fenómenos delictivos debe terminar de manera inmediata para recuperar la seguridad y sostenibilidad del sistema.
La situación actual exige no solamente reflexión sino acción coordinada entre todas las entidades involucradas, pues la degradación de las condiciones de seguridad en el transporte público afecta directamente la calidad de vida de millones de bogotanos que dependen diariamente de este servicio esencial para sus desplazamientos urbanos.



