Cartagena enfrenta crisis estructural en servicio de aseo público
Desde el Concejo Distrital de Cartagena se ha puesto sobre la mesa una realidad que los habitantes de la ciudad caribeña experimentan cotidianamente. Las tarifas del servicio de aseo continúan incrementándose de manera sostenida, mientras que la calidad y eficiencia del servicio no mejoran en la misma proporción. En diversos sectores de la ciudad persisten fallas críticas en la recolección de residuos, acumulación de basuras y deterioro del espacio público, evidenciando que el problema trasciende lo coyuntural para convertirse en una cuestión estructural que requiere atención inmediata.
Esquema tarifario traslada ineficiencias a los usuarios
El marco regulatorio colombiano establece que el esquema tarifario del servicio de aseo debe reflejar los costos reales del servicio. En la práctica, este mecanismo significa que las ineficiencias operativas y los sobrecostos terminan siendo transferidos directamente a las facturas de los usuarios. En Cartagena, donde la prestación del servicio está a cargo de las empresas Veolia y Pacaribe, esta dinámica se traduce en incrementos desproporcionados que afectan severamente la economía de las familias cartageneras.
Actualmente se documentan casos donde hogares han experimentado aumentos dramáticos en sus facturas, pasando de pagar aproximadamente 37.000 pesos mensuales a superar los 117.000 pesos por el mismo servicio deficiente. Esta situación resulta particularmente preocupante en una ciudad caracterizada por altos niveles de desigualdad económica y una significativa presencia de economía informal, donde cada peso adicional en servicios básicos representa un impacto considerable en el presupuesto familiar.
Debate de control revela magnitud del problema
Desde la curul del Concejo Distrital se impulsó durante 2024 el primer debate de control especial sobre la gestión de residuos sólidos en Cartagena, realizado el 17 de julio. En este espacio, los representantes de Veolia y Pacaribe respondieron por las múltiples fallas identificadas en el servicio de aseo. Durante el debate ya era evidente la gravedad de la situación, con al menos 55 puntos críticos identificados en toda la ciudad según el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS).
Además, se documentaron numerosos incumplimientos en las rutas establecidas de recolección, lo que afecta directamente la limpieza urbana y contribuye al deterioro ambiental y visual de la ciudad. Estos hallazgos confirmaron que las deficiencias no son incidentes aislados sino manifestaciones de un sistema que opera con serias limitaciones estructurales.
Propuesta Basura Cero como alternativa real
Más allá de la denuncia, desde el Concejo se han planteado soluciones concretas para abordar la crisis. Se presentó un proyecto de acuerdo para adoptar el programa Basura Cero en Cartagena, reconociendo que la ciudad no puede continuar operando bajo un modelo limitado a simplemente recoger y enterrar basura. Las estadísticas actuales revelan la urgencia de este cambio: Cartagena genera más de 500.000 toneladas de residuos anuales, con un crecimiento acelerado en los últimos años.
Cada habitante produce en promedio 1,23 kilogramos diarios de residuos, cifra muy superior a los promedios nacional e internacional. A pesar de este volumen, la tasa efectiva de reciclaje apenas supera el 1%, lo que evidencia un sistema completamente rezagado en materia de aprovechamiento de materiales y economía circular.
Modelo actual perpetúa la ineficiencia
El problema de fondo resulta evidente al analizar el modelo actual de gestión de residuos en Cartagena. La ciudad permanece atrapada en un sistema que no resuelve el problema de las basuras, sino que lo reproduce constantemente. El proceso se limita a recoger residuos, transportarlos y enterrarlos en rellenos sanitarios, sin implementar estrategias efectivas para reducir la generación en origen ni aprovechar los materiales de manera eficiente.
Esta dinámica no solo incrementa los costos operativos del sistema, sino que perpetúa la ineficiencia y termina afectando directamente la calidad de vida de los ciudadanos, quienes pagan tarifas cada vez más altas por un servicio que no mejora sustancialmente.
Transición hacia un sistema sostenible
Por esta razón, desde el Concejo se ha insistido en la necesidad de una transición hacia un modelo Basura Cero, que priorice la reducción de residuos en origen, la separación adecuada en la fuente, el reciclaje efectivo y la inclusión formal de los recicladores como actores fundamentales del sistema. Esta propuesta no representa una medida simbólica, sino una alternativa real para mejorar sustancialmente el servicio, reducir costos a mediano y largo plazo, y avanzar hacia una Cartagena más limpia, sostenible y responsable con su entorno ambiental.
La implementación de este modelo requeriría cambios estructurales en la gestión de residuos, mayor participación ciudadana, y una coordinación efectiva entre el sector público, las empresas operadoras y la comunidad, pero representa la vía más prometedora para resolver una crisis que afecta diariamente a todos los cartageneros.



