Polémica en el Concejo de Bucaramanga por solicitud de crédito millonario
En los días previos a la Semana Santa, el Concejo de Bucaramanga fue escenario de un debate intenso y controvertido tras la presentación del proyecto de acuerdo 011/26 por parte de la administración municipal liderada por el alcalde Cristian Portilla. Este documento busca autorización para gestionar un cupo de endeudamiento por la considerable suma de 534 mil millones de pesos colombianos, destinados a financiar importantes obras de infraestructura para la ciudad.
Análisis detallado de las inversiones propuestas
Como ciudadano y exalcalde electo popularmente en 1988, con profunda preocupación por el desarrollo de Bucaramanga, he examinado minuciosamente el proyecto de acuerdo. Basándome en el Documento Técnico de Soporte (DTS) publicado junto con la iniciativa, he identificado cuatro áreas principales de inversión para estos recursos que impactarán significativamente las finanzas municipales a mediano y largo plazo:
- Intercambiador de la carrera novena con calle 45
- Tramos A, B y C del corredor vial Mutis-Mercado Campesino, componentes esenciales de la Troncal Norte-Sur
- Centro de Detención Transitoria (CDT)
- Proyecto de modernización semafórica de Bucaramanga por 115 mil millones de pesos
Estado actual y desafíos de los proyectos viales
El análisis del nivel de madurez de estos proyectos revela situaciones preocupantes que requieren atención inmediata:
Según el DTS, el intercambiador de la Novena con 45 se encuentra en fase 3, listo para licitación. Sin embargo, persisten inquietudes estructurales fundamentales planteadas por la Sociedad Santandereana de Ingenieros (SSI) respecto al diseño elaborado por la Empresa Nogal SAS de Bogotá. Además, falta detallar la compleja programación para la adquisición de 65 predios necesarios para la ejecución de esta obra.
En cuanto a los tramos A, B y C del corredor Mutis-Mercado Campesino, los estudios se mantienen en fase 2 de desarrollo. El tramo B requiere la compra de 45 predios adicionales, mientras que el tramo C necesita autorización de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) por afectar el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI), lo que añade capas de complejidad regulatoria.
Preocupaciones sobre proyectos no estructurados
La situación más alarmante se presenta con el Centro de Detención Transitoria, que apenas alcanza la fase uno de desarrollo, lo que significa que no existe diseño alguno para esta infraestructura. Respecto a la modernización de la red semafórica, aunque cuenta con buen soporte metodológico y análisis de alternativas, carece de especificaciones técnicas detalladas de los sistemas y del diseño de comunicaciones necesario para su implementación efectiva.
Llamado a la prudencia y evaluación técnica independiente
Dado que las obras viales se requieren con urgencia para el desarrollo de Bucaramanga, los concejales deberían priorizar la creación de una mesa técnica conformada por organizaciones independientes antes de involucrarse en debates estériles. Esta instancia debería evaluar si es conveniente tramitar un crédito de esta magnitud sin contar con proyectos debidamente estructurados, evitando así repetir la experiencia del Anillo Vial Externo.
Este proyecto anterior, contratado precipitadamente sin licencias, predios ni estudios adecuados, lleva tres años paralizado con contratista a bordo, generando sospechas sobre las razones de su adjudicación apresurada. La lección es clara: del afán solo quedan problemas, y la ciudadanía santandereana permanece expectante ante las decisiones que tomarán sus representantes sobre este crucial endeudamiento municipal.



