Nápoles: La ciudad donde la historia respira en cada calle
Conocida mundialmente como la cuna de la pizza Margherita, Nápoles se erige como un destino imperdible para quienes buscan sumergirse en la arquitectura, la historia y las tradiciones vivas. Esta ciudad italiana, de origen griego y marcada por sucesivas ocupaciones romanas, bizantinas, lombardas, normandas, francesas y españolas, conserva su pasado no en museos estáticos, sino en el latido constante de sus calles y plazas.
Un paseo por los orígenes y el arte napolitano
Para comprender Nápoles, lo mejor es comenzar caminando desde su punto fundacional: el Castel dell'Ovo (Castillo del Huevo), donde los colonos griegos de Cumas establecieron la antigua Parténope. El recorrido natural lleva al Borgo Santa Lucia, la majestuosa Piazza del Plebiscito con su columnata, y los intrigantes Quartieri Spagnoli. Aunque se puede explorar sin guía, la experiencia se enriquece con historias locales como la leyenda del Munaciello y las costumbres arraigadas.
El arte napolitano destaca por su fusión única de estilos, especialmente el Barroco, más visceral y dramático que su versión romana, con influencias de maestros como Caravaggio y José de Ribera. Edificios emblemáticos incluyen:
- San Gregorio Armeno, famoso por sus pesebres artesanales.
- La cartuja de San Martín.
- La capilla Real de San Gennaro.
La arquitectura medieval perdura en la catedral, el Castel dell'Ovo y el Castel Nuovo, mientras que el renacimiento véneto se aprecia en la fachada de la Chiesa del Gesù Nuovo. El Neoclasicismo, impulsado por el rey español Carlos III durante su reinado en las Dos Sicilias, se manifiesta en la Piazza del Plebiscito con la basílica de San Francisco de Paula y el Teatro di San Carlo, junto al Palazzo Reale que combina Barroco y Neoclasicismo.
Pompeya y la herencia romana
Una visita obligada es Pompeya, la ciudad romana sepultada por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Caminar por sus calles conservadas ofrece una ventana excepcional a la vida imperial, con casas, templos, panaderías y frescos que retratan la cotidianidad. Esta experiencia se complementa con:
- Tours por la Nápoles subterránea.
- Visitas a los templos griegos de Paestum cerca de Salerno.
- El Museo Arqueológico Nacional, hogar de tesoros como el mosaico de Issos que muestra a Alejandro Magno.
Gastronomía: Un festín para los sentidos
Más allá de la icónica pizza Margherita, la gastronomía napolitana es un viaje en sí misma. Los sabores incluyen:
- Pizza frita y spaghetti alle vongole o a la puttanesca.
- Mozzarella de búfala y cuoppo di mare (cono de mariscos callejero).
- Parmigiana di melanzane (berenjenas a la parmesana).
Para los postres, no hay que perderse el sfogliatello (hojaldre relleno) o el babà al ron, especialmente en lugares históricos como el Gran Caffè Gambrinus. Recomendaciones para pizza auténtica son La Locanda del Grifo en el centro histórico y las pizzerías de Diego Vitagliano, que incluso ofrecen talleres culinarios.
Vida cotidiana: Compras y supersticiones
Calles como Via Toledo y Via dei Tribunali mezclan zonas históricas con comercio vibrante. Aquí se encuentra el corno napolitano, un amuleto tradicional contra el mal de ojo que debe regalarse, no comprarse para uno mismo. En Via San Gregorio Armeno, famosa por sus pesebres, se evidencia cómo lo sagrado y lo popular se entrelazan en la cultura local.
Nápoles es, en esencia, una ciudad única y múltiple, donde cada visita deja una huella imborrable. Su historia, arte, gastronomía y tradiciones vivas la convierten en un destino que no solo se explora, sino que se vive intensamente.
