Una herramienta vital para quienes desafían el mar
En las aguas del Caribe colombiano, los pescadores artesanales enfrentan diariamente múltiples peligros que van desde olas repentinas hasta fallas mecánicas en sus embarcaciones o tormentas imprevistas. Durante generaciones, salir a faenar ha sido un acto que dependía principalmente de la experiencia acumulada y la intuición, pero no siempre contaba con protocolos de seguridad formalizados. Esta realidad histórica está experimentando una transformación significativa gracias a una iniciativa colaborativa que ha dado como resultado la Cartilla de Seguridad para Pescadores Artesanales en el Mar.
Un documento construido desde la experiencia vivida
El lanzamiento oficial de esta guía se realizó en el auditorio de la Casa del Marqués del Sena Regional Bolívar, con la participación activa de quienes mejor conocen los riesgos del mar: los propios pescadores. "Nos sentimos más seguros", afirma Demetrio Rodríguez, pescador de Bazurto, quien explica que anteriormente utilizaban los recursos disponibles sin el conocimiento técnico adecuado. "Hoy sabemos cómo manejar los equipos, cómo actuar en situaciones de emergencia y cómo protegernos adecuadamente", añade con convicción.
Esta cartilla representa mucho más que un simple documento informativo. Es el fruto de meses de trabajo conjunto que involucró directamente a:
- Pescadores artesanales de diversas comunidades costeras
- Autoridades marítimas especializadas
- Organizaciones como la Fundación Canal del Dique Compas
- La Comisión Colombiana del Océano
El proceso contó además con el respaldo institucional de la Armada Nacional de Colombia, la Capitanía de Puerto de Cartagena y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap).
De la tradición oral al conocimiento formalizado
Edwin Moreno, representante de pescadores en el barrio El Zapatero, destaca cómo esta iniciativa ha permitido formalizar prácticas que antes se transmitían oralmente: "Hemos aprendido a utilizar correctamente equipos como GPS y radios, a navegar con mayores estándares de seguridad, aspectos fundamentales que anteriormente se abordaban de manera diferente". La cartilla llega precisamente para complementar ese conocimiento empírico acumulado durante décadas con protocolos técnicos validados científicamente.
María Eugenia Rolón, directora de la Fundación Canal del Dique Compas, enfatiza el carácter participativo del proceso: "Este documento no se elaboró desde un escritorio burocrático. Se construyó con las historias y experiencias directas de los pescadores, combinadas con el conocimiento técnico de las autoridades marítimas". La cartilla se convierte así en un puente entre el saber tradicional y los estándares modernos de seguridad.
Tres pilares fundamentales para una pesca responsable
El contraalmirante Darío Sanabria, secretario ejecutivo de la Comisión Colombiana del Océano, identifica tres elementos centrales de esta iniciativa:
- Protección de la vida humana en el mar: Protocolos claros para situaciones de emergencia
- Preservación del medio ambiente marino: Prácticas pesqueras más responsables
- Articulación con autoridades competentes: Mecanismos de respuesta coordinada ante incidentes
Aunque la cartilla nace en Cartagena, su impacto pretende extenderse más allá de esta región. Las entidades participantes coinciden en la importancia de replicar este modelo en otras zonas costeras del país, adaptando los contenidos a las realidades locales específicas. Las corrientes marinas y las técnicas pesqueras pueden variar entre regiones, pero los riesgos fundamentales que enfrentan los pescadores artesanales mantienen similitudes en todo el territorio nacional.
Finalmente, esta herramienta no promete eliminar completamente los peligros inherentes a la actividad pesquera, pero sí ofrece algo que antes no estaba garantizado: conocimientos estructurados y protocolos validados que pueden marcar la diferencia entre una faena exitosa y una tragedia evitable. La seguridad en el mar deja de ser solo una práctica heredada para convertirse en un derecho accesible y formalizado para quienes dedican su vida a extraer el sustento de las aguas del Caribe colombiano.



