Las primeras conversaciones directas entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra en Oriente Medio dejaron avances que fueron recibidos con optimismo por los mercados energéticos, impulsando una caída en los precios internacionales del petróleo. Las delegaciones de ambos países acordaron establecer canales de comunicación para mantener abierto el estrecho de Ormuz y avanzar en medidas destinadas a contener la escalada regional, especialmente en Líbano, en un proceso de negociación que busca alcanzar un acuerdo definitivo en los próximos 60 días.
Conversaciones en Suiza con mediación de Pakistán y Catar
Los contactos se desarrollaron en Suiza con la mediación de Pakistán y Catar, cuyos representantes destacaron la “atmósfera positiva y constructiva” de las conversaciones iniciadas el domingo. Los equipos negociadores, encabezados por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, definieron una hoja de ruta para avanzar hacia un pacto final y acordaron iniciar de inmediato nuevas discusiones técnicas.
Acuerdo para mantener abierto el estrecho de Ormuz
Uno de los principales resultados de la reunión fue la creación de un mecanismo de comunicación destinado a evitar incidentes y errores de cálculo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo y gas en el mundo. El paso había sido bloqueado por Irán tras el estallido de la guerra el 28 de febrero, luego de los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre territorio iraní.
Los mediadores informaron que también se estableció un canal permanente para futuras conversaciones técnicas y señalaron que existen condiciones para continuar el diálogo en el corto plazo. La delegación iraní regresó a Teherán tras cerca de 18 horas de discusiones, mientras que equipos especializados permanecerán en Suiza para seguir trabajando sobre los aspectos técnicos de los acuerdos alcanzados.
Desde Teherán, el portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, indicó que durante las conversaciones se produjo un intercambio breve sobre la cuestión nuclear, aunque insistió en que no se trató de negociaciones formales sobre ese tema. Paralelamente, el Ministerio de Exteriores de Suiza afirmó que el avance constructivo de los contactos permite retomar inmediatamente nuevas rondas técnicas.
El mercado petrolero reacciona al clima de negociación
La posibilidad de una reducción de las tensiones geopolíticas tuvo un impacto inmediato en los mercados energéticos. El West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense, retrocedió 0,5% hasta los 75,47 dólares por barril. Al mismo tiempo, el Brent del mar del Norte, principal referencia internacional, cayó 1,5% y se ubicó en 79,38 dólares durante la jornada de negociación asiática.
La baja del Brent por debajo de los 80 dólares reflejó una disminución de las preocupaciones sobre eventuales interrupciones en el suministro global de crudo. La apertura de canales de comunicación para garantizar la operación del estrecho de Ormuz fue interpretada por los inversionistas como una señal de menor riesgo para el comercio energético internacional.
Las bolsas asiáticas reaccionaron de manera mixta a las novedades provenientes de Suiza. Aunque persisten interrogantes sobre la evolución del conflicto y sobre asuntos sensibles como el programa nuclear iraní, el mercado encontró motivos para moderar parte de las primas de riesgo que habían impulsado el precio del petróleo durante las últimas semanas.
Líbano aparece como la primera prueba del acuerdo
Además de la cuestión energética, las partes avanzaron en la creación de una célula de gestión del conflicto en Líbano, escenario que se convirtió en uno de los principales focos de tensión regional después de que Hezbolá atacara a Israel el 2 de marzo. Los enfrentamientos posteriores amenazaron con descarrilar los esfuerzos diplomáticos y alimentaron nuevas advertencias iraníes sobre un eventual cierre del estrecho de Ormuz.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, afirmó que la mediación de Pakistán y Catar permitió alcanzar progresos significativos para poner fin a la guerra en Líbano. Según explicó, entre los entendimientos alcanzados figuran la exención para las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos, el levantamiento del bloqueo, la liberación de algunos activos congelados y la puesta en marcha de un plan de reconstrucción y desarrollo para Irán.
Sin embargo, Araqchi advirtió que la verdadera medida del éxito de estos compromisos será la evolución de la situación en territorio libanés. “La primera prueba real” será el fin del conflicto en ese país, señaló.
Desde la delegación estadounidense, Vance calificó el encuentro como “histórico” y manifestó su esperanza de “pasar página y transformar nuestra relación con el pueblo iraní”. El vicepresidente sostuvo que existe una oportunidad para modificar de manera permanente las relaciones en Oriente Medio, aunque reconoció que siguen abiertos asuntos complejos dentro de la agenda bilateral.
Pese al tono más optimista de las conversaciones, persisten diferencias relevantes, especialmente en torno al programa nuclear iraní. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reiteró que su país no renunciará a su derecho a enriquecer uranio, aunque insistió en que no busca desarrollar armas nucleares. Esa discusión, junto con la evolución de la situación en Líbano, marcará el rumbo de unas negociaciones que, por ahora, han logrado reducir la tensión regional y aliviar la presión sobre los mercados petroleros.



