Tren Maya: promesas incumplidas dos años después de su inauguración
Tren Maya: dos años después, promesas sin cumplir

En lo profundo de la selva maya de México, unas luces blancas y brillantes resplandecen de forma inverosímil en medio de la naturaleza salvaje: es un centro de mantenimiento del emblemático Tren Maya, un proyecto ferroviario valorado en miles de millones de dólares. Sin embargo, al otro lado de la valla perimetral, una aldea aislada de la red eléctrica yace sumida en la oscuridad.

Un proyecto con expectativas incumplidas

El Tren Maya, un ferrocarril de aproximadamente 1.500 kilómetros (1.000 millas), fue concebido para impulsar el desarrollo del empobrecido sur de México mediante la mejora de la infraestructura y el fomento del turismo. Pero dos años después de su inauguración, atraviesa serias dificultades. La venta de boletos cubre solo una fracción de los costos operativos, y los hoteles construidos a lo largo de la ruta permanecen mayoritariamente vacíos.

Las comunidades locales, que esperaban beneficios, afirman no haber visto mejoras significativas. Un análisis de Reuters de datos censales y entrevistas con decenas de residentes reveló que la pobreza sigue arraigada y los empleos bien remunerados son escasos.

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Vida y Esperanza: la promesa de electricidad

En la comunidad de Vida y Esperanza, en Quintana Roo, Mary Sandra Peraza, madre de cuatro hijos, depende de un panel solar y un generador alquilados para cubrir sus necesidades energéticas, a pesar de que las líneas eléctricas del tren pasan cerca de su casa. "No hay un beneficio que sea realmente para nosotros", lamenta.

La única escuela primaria del pueblo, ubicada junto al depósito de mantenimiento, carece de conexión a la red eléctrica. La profesora Lidia Patricia Chan, conocida como "Maestra Pati", ha intentado infructuosamente que instalen la electricidad. Las autoridades argumentan que los terrenos carecen de títulos de propiedad formales, un problema burocrático común en parcelas comunales rurales.

Durante la construcción, algunos residentes vendían comida a los trabajadores, pero "cuando acabó, pues así como llegó, se fue", dice Chan.

Pobreza histórica de los mayas

El expresidente Andrés Manuel López Obrador promovió el Tren Maya como una forma de llevar desarrollo a las comunidades indígenas mayas y extender el turismo más allá de Cancún. Sin embargo, ese desarrollo aún no se ha materializado. Aunque el gasto federal generó un crecimiento económico del 13,2% en Quintana Roo en 2023, ese impulso fue temporal. En los primeros nueve meses de 2025, el estado sufrió una contracción del 9,7%.

Alrededor del 60% de los trabajadores de Yucatán ocupan empleos informales, sin protección legal ni seguridad social. Las poblaciones mayas, históricamente marginadas, enfrentan altas tasas de pobreza y acceso limitado a servicios básicos.

Para Eliseo Ek, activista indígena de Nicolás Bravo, el proyecto se llevó a cabo sin consultar a las comunidades: "Me siento indignado por las formas como se llevaron a cabo las cosas, porque no nos tomaron en cuenta".

Agua: una promesa vacía

En Xpujil, Campeche, el apicultor Nicolás Moreno abre un grifo en su casa de hormigón, pero no sale agua. López Obrador prometió solucionar la escasez crónica con un acueducto inaugurado en enero de 2024, pero los grifos siguen secos. "Fue una palabrería", afirma Moreno, quien cada semana trae agua en automóvil desde otra comunidad para su hijo universitario.

Alrededor del 70% de la población de Campeche tiene acceso a agua corriente, según datos oficiales, pero las comunidades rurales como Xpujil quedan excluidas.

Baja demanda y hoteles vacíos

El tren, concebido como una conexión fluida entre Cancún y otros destinos, ha enfrentado retos legales, cambios de trazado y estaciones alejadas de centros urbanos, lo que lo hace poco práctico para los visitantes. En noviembre de 2025, Reuters visitó tres estaciones prácticamente vacías. En un viaje entre Bacalar y Chetumal, menos de 40 de los 230 asientos estaban ocupados.

López Obrador proyectó tres millones de pasajeros anuales, cifra reducida a 1,2 millones. El presupuesto se disparó de 7.000 a más de 25.000 millones de dólares, y los ingresos del año pasado cubrieron menos del 13% de los costos operativos.

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Los seis hoteles Tren Maya, como el de la reserva de Calakmul, registraron ocupaciones medias de entre el 5% y el 24% el año pasado. En noviembre, uno de ellos solo estaba ocupado al 20%.

La presidenta Claudia Sheinbaum defiende el proyecto como un éxito y ha ofrecido paquetes turísticos en sus conferencias de prensa, sugiriendo que el tren podría usarse para carga. Sin embargo, para Moreno, los hoteles son un duro recordatorio de su desplazamiento: su familia fue reubicada en 1993 cuando se creó la reserva de Calakmul. "Hicieron un megaproyecto de hoteles dentro de la zona. ¿Cómo es que nosotros fuimos desalojados?", cuestiona.