Durante años la sostenibilidad en el turismo estuvo asociada con acciones concretas aunque limitadas: reducir el uso de plásticos, cambiar las toallas con menor frecuencia o instalar sistemas para ahorrar agua y energía. Hoy, sin embargo, la conversación es mucho más amplia. La industria turística busca redefinir su relación con el entorno y asumir un papel más activo frente a desafíos como la pérdida de biodiversidad, la escasez de recursos y el desarrollo de las comunidades locales.
El turismo crece y los viajeros exigen sostenibilidad
El cambio ocurre en un momento en el que el turismo sigue creciendo a nivel mundial y los viajeros son cada vez más conscientes del impacto ambiental de sus decisiones. Ya no se trata únicamente de elegir un destino atractivo o un hotel cómodo, sino que para muchos turistas la sostenibilidad se ha convertido en un criterio de elección y en un elemento que puede enriquecer la experiencia del viaje.
Esta transformación también está impulsando nuevas estrategias empresariales. En América Latina, una región cuya oferta turística depende en gran medida de la riqueza natural y cultural de sus territorios, las cadenas hoteleras están adoptando enfoques que combinan eficiencia operativa, conservación ambiental e innovación tecnológica.
Hilton: la sostenibilidad como valor cuantificable
“Los propietarios y operadores reconocen cada vez más que la sostenibilidad no solo reduce el impacto medioambiental, sino que también aporta un valor claro y cuantificable al negocio”, explica Jean Garris Hand, vicepresidenta y directora global de Sostenibilidad y Negocio Responsable del Hilton. Según la directiva, los hoteles han pasado de implementar iniciativas aisladas a desarrollar estrategias integrales, apoyadas en tecnologías que permiten medir y gestionar el consumo de energía y agua, y la generación de residuos en cientos de establecimientos al mismo tiempo.
La lógica detrás de esta transformación es sencilla: los hoteles operan las 24 horas del día, los siete días de la semana. Por ello, pequeñas mejoras en eficiencia pueden representar importantes ahorros económicos y, al mismo tiempo, una reducción significativa de su huella ambiental.
Biodiversidad: el nuevo eje del turismo sostenible
Pero la sostenibilidad ya no se limita a hacer más eficientes las operaciones, sino que cada vez más empresas buscan convertir sus hoteles en espacios de educación y conexión con la naturaleza. La biodiversidad se ha convertido en uno de los principales ejes de trabajo para la industria, especialmente en destinos donde la actividad turística depende de ecosistemas frágiles. La premisa es que proteger la naturaleza no solo es una responsabilidad ambiental, sino una condición para garantizar el futuro del turismo.
En esa línea, Hoteles Decameron ha fortalecido su estrategia regional de biodiversidad. Durante la edición 2025 de su Concurso de Biodiversidad participaron 19 propiedades de seis países, a través de proyectos enfocados en educación ambiental, restauración de ecosistemas, limpieza de entornos naturales y voluntariado, beneficiando a más de 2.250 especies e involucrando a huéspedes, colaboradores y comunidades.
“Creemos que el turismo tiene el potencial de generar un impacto positivo real en los territorios donde operamos. Cuando logramos que una persona conozca las especies que habitan un ecosistema, entienda los riesgos que enfrentan y participen en su cuidado, el viaje adquiere un propósito más transformador”, afirma Ana Lucía Giraldo, directora de Sostenibilidad de Decameron.
Gestión del agua: innovación para un recurso crítico
A la par de la biodiversidad, la gestión del agua se ha consolidado como otra preocupación crítica dentro del sector. La creciente presión sobre este recurso, agravada por fenómenos como el cambio climático y las sequías prolongadas, ha llevado a las empresas a buscar soluciones que permitan reducir su consumo y aumentar su resiliencia.
Accor es una de las compañías que ha decidido apostar por la innovación como herramienta para enfrentar este desafío. Recientemente, el grupo anunció el lanzamiento de un Programa de Innovación en Sostenibilidad con horizonte a 2030, mediante el cual espera probar e implementar más de 100 soluciones orientadas a la optimización de recursos en su red global de hoteles.
La iniciativa se enfocará inicialmente en la gestión hídrica, con proyectos relacionados con eficiencia, reutilización del agua y nuevas tecnologías capaces de reducir el consumo sin afectar el bienestar de los huéspedes.
“Equilibrar el crecimiento y la sostenibilidad sigue siendo uno de los principales desafíos para la industria hotelera. Nuestra ambición no es solo mejorar el desempeño y reducir nuestro impacto dentro de nuestros propios hoteles, sino actuar como un catalizador positivo para toda la industria, compartiendo soluciones que han demostrado funcionar”, señala Coline Pont, directora global de Sostenibilidad de Accor.
La sostenibilidad como núcleo del negocio y factor de competitividad
La apuesta por la innovación refleja una tendencia más amplia: la sostenibilidad dejó de verse como una estrategia complementaria y comenzó a formar parte del núcleo del negocio. Los hoteles buscan ahora que las decisiones ambientales tengan un impacto medible, tanto en sus operaciones como en las comunidades y ecosistemas donde están presentes.
Al mismo tiempo, los viajeros esperan que estos esfuerzos sean auténticos y se integren naturalmente a la experiencia. “Los huéspedes no quieren que la sostenibilidad se presente como algo separado; desean que se sienta auténtica y forme parte de la estancia, sin que reste valor a su disfrute”, sostiene Garris Hand.
Desde sistemas inteligentes para optimizar el consumo de recursos hasta programas de conservación y educación ambiental, la industria turística parece avanzar hacia una nueva etapa en la que viajar no solo significa conocer un lugar, sino también contribuir a su preservación.
Esta evolución responde a una demanda creciente. Cada vez más viajeros valoran las prácticas sostenibles al elegir un destino o alojamiento, lo que ha llevado a las empresas a integrar criterios ambientales y sociales en sus estrategias. Más que una exigencia reputacional, la sostenibilidad se consolida como un factor de competitividad para la industria.
Más que una tendencia pasajera, el desafío será demostrar que es posible crecer sin comprometer aquello que hace únicos los destinos: sus paisajes, ecosistemas y comunidades.



