El fenómeno viral que transforma el turismo en la mayor favela de Río
Una vista aérea capturada el 5 de marzo de 2026 muestra a una mujer posando para un video en el famoso mirador turístico "Porta do Céu" (Puerta del Cielo), ubicado en la favela Rocinha de Río de Janeiro, Brasil. La imagen, distribuida por la agencia AFP y capturada por Pablo Porciuncula, revela solo una parte de un fenómeno que ha revolucionado el turismo en esta comunidad brasileña.
La espera de dos horas por 30 segundos de fama
Mientras hacen fila en la azotea de una pequeña casa, numerosas turistas se retocan el maquillaje preparándose para su momento frente a la cámara. El ritual se repite varias veces al día: posar mientras un dron se aleja gradualmente, revelando la impresionante vista aérea de la comunidad construida en la ladera. Con una base musical pegadiza, estos videos se han viralizado masivamente en redes sociales coincidiendo con cifras récord de turismo en Río de Janeiro.
El éxito de esta atracción es tan contundente que algunos visitantes esperan hasta dos horas para grabar su video personalizado, pagando un precio mínimo de 150 reales (aproximadamente 30 dólares) por la experiencia. Recientemente, la locación incluso fue testigo de una propuesta de matrimonio capturada desde las alturas, añadiendo otro capítulo romántico a la historia de este peculiar destino turístico.
La delgada línea entre oportunidad y explotación
Sin embargo, la viralidad ha generado incomodidad y debate. Decenas de comentarios en redes sociales acusan a los visitantes de romantizar la pobreza y el crimen en una comunidad de bajos ingresos donde históricamente han operado grupos narcotraficantes. "No estamos romantizando la pobreza. Queremos cambiar el prejuicio que existe en la mente de la gente", defiende Renan Monteiro, fundador de la empresa Na Favela Turismo, en declaraciones a la AFP.
Monteiro explica que estos videos son resultado de esfuerzos concertados para mostrar a los turistas "el lado positivo de la favela". Los visitantes solo pueden acceder a la azotea para filmarse mediante tours organizados que incluyen recorridos por laberínticos callejones, visitas a artistas locales y espectáculos de capoeira, todo mientras los residentes continúan con su vida cotidiana.
Testimonios de transformación y percepción
"Rocinha tiene esta imagen de que es algo malo, peligroso... A mí me pareció realmente encantador ver el ambiente", comenta Gabriel Pai, un costarricense de 38 años, tras posar para su toma con dron. Por su parte, Ingrid Ohara, influencer brasileña con 12 millones de seguidores en Instagram y 20 millones en TikTok, no quiso perderse la oportunidad, cruzando la azotea con gorro de baño y bata antes de revelar un vestido diminuto para su sesión.
"Estos videos que hago tienen muchas visualizaciones, y por eso quería hacer uno en Rocinha, porque se está volviendo viral en todo el mundo", explica Ohara a la AFP. "Las imágenes muestran nuestro país, nuestro Río de Janeiro, esto forma parte de nuestra cultura", agrega la creadora de contenido.
De safari peligroso a turismo regulado
Monteiro, quien creció en Rocinha, recuerda los primeros tiempos del turismo "tipo safari" en la favela, cuando extranjeros aparecían en jeeps descubiertos. La situación cambió drásticamente en 2017 cuando una turista española fue asesinada por un disparo durante un tiroteo entre policía y narcotraficantes, paralizando completamente la actividad turística.
Cuando el turismo se reanudó años después, Monteiro buscó desarrollar un modelo seguro y regulado para mostrar la favela donde viven más de 70.000 personas. Junto a líderes comunitarios, trazó rutas turísticas específicas y creó una aplicación para monitorear la ubicación de los guías en tiempo real. Si ocurre una operación policial contra narcotraficantes, los guías se comunican inmediatamente para cancelar las visitas en curso.
Su empresa ha capacitado a 300 guías locales y diez pilotos de dron, creando oportunidades laborales concretas. Pedro Lucas, piloto de 19 años, confiesa que tenía pocas perspectivas antes de que este trabajo "cambiara" su vida. "Gano una buena cantidad de dinero y sería bueno que más gente de la favela tuviera la misma oportunidad", expresa el joven.
Impacto económico y críticas persistentes
Los propietarios de 26 azoteas y terrazas en Rocinha y la vecina comunidad de Vidigal ahora cobran por permitir visitas turísticas, generando ingresos adicionales para residentes. Claudiane Pereira dos Santos, empleada doméstica de 50 años, celebra esta "fiebre" turística: "La gente asocia Rocinha inmediatamente con el crimen. Y no es así. Hay mucha gente trabajadora, gente maravillosa".
Sin embargo, persisten las críticas fundamentadas. Cecilia Olliveira, directora ejecutiva del Instituto Fogo Cruzado que monitorea la violencia armada en comunidades de bajos ingresos, reconoce que "algunos residentes ven esto como una fuente legítima de ingresos", pero advierte: "El problema surge cuando la favela deja de ser un barrio vibrante y complejo atravesado por desigualdades y se convierte simplemente en un contraste exótico o en el telón de fondo de contenidos impactantes".
Contexto del boom turístico carioca
El turismo en Río de Janeiro, famoso tradicionalmente por sus playas, el Carnaval y el Cristo Redentor, ha experimentado un crecimiento extraordinario recientemente. La agencia gubernamental de turismo Embratur informó a la AFP que solo en enero de 2026 hubo casi 290.000 visitantes internacionales, estableciendo un récord histórico para la ciudad.
En febrero del mismo año, Na Favela Turismo registró 41.000 visitantes en Rocinha y Vidigal combinadas, demostrando el atractivo creciente de estas experiencias alternativas. El fenómeno del mirador Porta do Céu representa así tanto una oportunidad económica para residentes históricamente marginados como un espejo que refleja las complejas dinámicas de desigualdad, percepción y oportunidad en el Brasil contemporáneo.



