El pedagogo mexicano Mario Herrera, creador de exitosas metodologías para la enseñanza del inglés en escuelas de Latinoamérica y el mundo, ha desarrollado un nuevo enfoque inclusivo dirigido a niños neurodiversos. Durante su visita a Colombia, presentó las series Tiny Big Things y Small Big Things, libros para preescolar y primaria que integran estrategias pedagógicas para estudiantes con trastornos del espectro autista y otras neurodivergencias.
Un método basado en la experiencia bilingüe
Herrera, quien creció en el norte de California en un hogar bilingüe, explica que su interés por la enseñanza surgió de su propia vivencia. Tras formarse como maestro y especializarse en inglés como lengua extranjera, desarrolló en los años 90 la primera metodología mundial para enseñar inglés a niños, fundamentada en el constructivismo, el cognoscitivismo y el pensamiento crítico. Esta metodología se implementó con éxito en toda Latinoamérica y luego en otros países.
Innovación para la inclusión
En su nueva serie, Herrera incorpora por primera vez estrategias específicas para alumnos neurodiversos. “Nos dimos cuenta de que era importante concebir la enseñanza del inglés incluyendo a niños con variantes del espectro autista”, afirma. El método busca que ningún estudiante quede rezagado, ofreciendo actividades que permiten la participación de todos, incluso aquellos sin diagnóstico formal.
Los libros incluyen espacios para garabatear, uso de stickers, unión intuitiva de palabras y frases útiles en contextos comunicativos cotidianos. “Es una forma de que el inglés se use incluso cuando hablamos español en la vida diaria”, señala Herrera. Las narraciones se basan en personajes cercanos, como animales típicos de Latinoamérica, para facilitar la identificación.
Beneficios emocionales y cognitivos
El pedagogo destaca que la neurodivergencia tiene un componente emocional: “Estos niños tienen una necesidad imperiosa de sentirse parte del grupo”. Su método garantiza inclusión, reconocimiento de la diversidad y equidad, generando bienestar emocional a través del aprendizaje del inglés. “El inglés genera oportunidades para comunicarse a otros niveles y darles bienestar emocional”, concluye.
La metodología se fundamenta en el constructivismo y las inteligencias múltiples, reconociendo que no todos aprenden de la misma manera. Con este enfoque, Herrera espera transformar las aulas en espacios verdaderamente inclusivos.



