Día del Profesor: de la tiza a la IA, la transformación del maestro
Día del Profesor: de la tiza a la IA, transformación del maestro

Más de 709.000 niños abandonaron el sistema escolar colombiano en los últimos dos años, una cifra que coincide con la llegada de la inteligencia artificial a las aulas y obliga a replantear el rol del maestro.

Hoy, 15 de mayo, en el día del maestro, expertos de Genuine School, la Corporación Talentum y la Universidad del Rosario coinciden en que el docente del 2026 ya no compite con algoritmos que explican cualquier concepto en segundos, sino que se convierte en curador de contenidos, mentor integral y arquitecto de experiencias que ninguna máquina puede replicar.

Deserción escolar y repitencia en cifras

Según cifras del SINEB del Ministerio de Educación, la tasa de deserción en educación básica alcanzó el 3,7% durante 2023, lo que representa 335.364 estudiantes que dejaron sus estudios en un solo año. La tasa de repitencia llegó al 8,1%, cuatro veces mayor que hace cinco años, mientras solo 44 de cada 100 niños se gradúan a tiempo bajo el esquema convencional.

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El nuevo rol del docente: curador de contenidos y mentor

Cielo Mancera, directora de Educación Digital de la Universidad del Rosario, aclara que "desde hace mucho tiempo el rol del profesor no se reduce a explicar conceptos, es un rol amplio que estructura estrategias pedagógicas y didácticas, un mediador del aprendizaje, un arquitecto de una experiencia educativa y que procura el cumplimiento de los resultados de aprendizaje por parte de los estudiantes".

Provocar curiosidad genuina reemplaza explicar conceptos 'aburridos'. La democratización de la inteligencia artificial transforma el papel del docente, por ello, Mancera señala que "atendiendo a las funcionalidades de la IA, el profesor fortalece su quehacer e incluye una versión de profesor como curador de contenidos en donde ayuda al estudiante a discernir entre la IA y datos con rigor científico".

Lina María Ramírez, cofundadora y Headmaster de Genuine School, asegura que: "El maestro deja de ser el que transmite información, eso ya no tiene ningún valor. Lo que empieza a hacer es algo mucho más difícil y mucho más humano: enseñar a dudar, a incomodarse, a preguntarse por qué eso es importante para el contexto en el que viven".

Esto significa que el aula empieza a estructurarse alrededor de problemas reales, con el estudiante en el centro. El maestro diseña el desafío, abre las preguntas, pero lo más importante es que acompaña el proceso de pensar, no el de memorizar. La inteligencia artificial puede procesar datos, pero no puede fomentar el pensamiento crítico.

Juan José Cardona, director de Tecnologías de la Información de la Corporación Talentum, coincide: "Ese modelo difusionista, evidentemente, ya no es un modelo que genere valor al interior de las aulas de clase. El docente ahora puede orientar sus esfuerzos a acompañar esa transformación de vida del estudiante, a ser ese guía, ese orientador, ese mentor".

Escuchar antes de enseñar: lo que ningún algoritmo puede replicar

Hace veinte años, el maestro era la fuente de conocimiento. Hoy, la información está en todas partes y a un click de distancia, aparece sin ni siquiera buscarla. La pregunta ya no es quién sabe más o quién enseña mejor, sino quién logra que al niño le importe aprender.

Mancera lo resume: "Un buen maestro hoy es aquel que actúa como puente entre la tecnología y la humanidad, priorizando la mentoría socioemocional y la validación de evidencias para convertir la información automatizada en procesos de pensamiento crítico".

Ramírez añade que "un buen maestro hoy es alguien que provoca curiosidad genuina. Que escucha antes de enseñar. Que nota cuando un estudiante está presente físicamente, pero ausente en espíritu, y sabe qué hacer con eso. Que tiene la valentía de decir 'no sé, busquemos juntos'. Que muestra su vulnerabilidad para hacerse más humano".

La inteligencia artificial no tiene contexto emocional, no tiene olfato pedagógico, no tiene historia con ese estudiante específico. Eso es lo que hace a un maestro irreemplazable: esa capacidad de leer la humanidad del otro y entender cómo ayudarlo a ser mejor persona, a construir el conocimiento con sentido y propósito.

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Mancera insiste en que la tecnología "no puede reconocer la chispa de curiosidad en los ojos de un estudiante, ni comprender el contexto de vida que hay detrás de un joven que hoy no quiere participar".

No es 'ser dinosaurio' es evolucionar la educación de la mano de la tecnología

Cardona recomienda a los maestros del sistema tradicional que sienten que la tecnología los deja atrás arrancar con lo que más cómodos se puedan sentir. "La incorporación de tecnología en el aula no debe ser un tema ni abrupto ni exagerado ni forzado. Lo más importante es que la experiencia del docente y el estudiante sea muy amigable", señala.

Ramírez tiene un mensaje directo para estos maestros: "Lo que ustedes sienten que está desapareciendo no es su valor. Es una versión de su rol que ya cumplió su propósito, que se quedó en el pasado. Y eso no es una pérdida, es una invitación. Lo que ningún algoritmo puede replicar es lo que ustedes han construido con sus estudiantes: presencia, historia, confianza".

En los próximos cinco años, el rol del maestro se definirá menos por lo que sabe y más por lo que inspira. Se volverá esencial la capacidad de diseñar experiencias de aprendizaje que no podrían existir sin un ser humano en el centro.