Santa Marta toma acción propia ante crisis histórica de agua potable
Los habitantes de Santa Marta han llegado a un punto de saturación. Después de décadas enfrentando problemas crónicos en el suministro de agua potable, la población ya no quiere más estudios ni discusiones políticas. Lo que exigen son obras concretas que solucionen de una vez por todas esta problemática que afecta su calidad de vida diaria.
Planta El Curval: la mayor inversión en acueducto de la historia samaria
Ante esta situación, la administración distrital ha decidido no esperar pasivamente mientras se definen estrategias a nivel nacional. La Alcaldía ha abierto la licitación para la construcción de la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval, un proyecto valorado en $893 mil millones que representa la mayor inversión en infraestructura de acueducto en la historia de la ciudad.
Esta planta tendrá una capacidad de procesamiento de 800 litros por segundo y contempla una línea de conducción de 10,5 kilómetros, además de más de 50 kilómetros de redes nuevas para mejorar la distribución del líquido vital. La meta es ambiciosa: reducir el déficit hídrico en aproximadamente 40 por ciento y beneficiar directamente a entre 300.000 y 400.000 habitantes.
"Es una obra que busca aumentar la oferta de agua y mejorar la presión en la red, que hoy es uno de los principales problemas de la ciudad", explicó el alcalde Carlos Pinedo Cuello.
Los sectores del nororiente de Santa Marta serán los principales beneficiados, ya que en estas zonas actualmente predominan conexiones informales o sufren de baja presión en el suministro. El cronograma establece la adjudicación del contrato en las próximas semanas, con inicio de obras hacia mayo y un tiempo estimado de ejecución de 24 meses.
La desalinizadora: promesa nacional que sigue en espera
Aunque la Planta El Curval representa un avance significativo, las autoridades locales reconocen que por sí sola no resolverá completamente la crisis hídrica. El modelo técnico del Distrito se basa en una solución integral que incluye:
- Aumento de la producción de agua
- Mejora en los sistemas de conducción
- Reducción de pérdidas por fugas y conexiones ilegales
- Complementación con nuevas fuentes que garanticen continuidad
Es en este último punto donde entra la planta desalinizadora que prometió el presidente Gustavo Petro, considerada la gran apuesta complementaria para asegurar el abastecimiento a largo plazo. Sin embargo, este proyecto nacional sigue en fase de definición, especialmente en lo relacionado con su ubicación.
"Confiamos en que el presidente tome una decisión de fondo y cumpla su palabra a la ciudad que anhela tener agua", expresó el alcalde Pinedo Cuello, quien ha manifestado disposición para trabajar de forma articulada con el gobierno nacional.
Las opciones de ubicación para la desalinizadora incluyen el sur de la ciudad, el norte y nuevas alternativas propuestas por el Distrito, como el sector del Cerro Ancón. El tiempo apremia para el Gobierno Nacional, que tiene pocos meses para dejar al menos contratado el proyecto antes de que termine el actual mandato presidencial.
Estrategias complementarias para un sistema integral
En paralelo a la construcción de la Planta El Curval, el Distrito avanza en otras estrategias para mejorar el sistema de abastecimiento:
- Incorporación de nuevos pozos profundos para aumentar la oferta hídrica en el corto plazo
- Plan de gestión de demanda que busca reducir las pérdidas por fugas, fraudes y conexiones ilegales
- Recuperación de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR Norte), una obra que supera los $30 mil millones y tiene un avance cercano al 85%
"Hoy tenemos déficit, pero también pérdidas altas. Si no controlamos eso, cualquier aumento en la oferta será insuficiente", señaló el secretario de infraestructura distrital.
Crisis sanitaria: el otro frente de batalla
La problemática del agua en Santa Marta no se limita al abastecimiento potable. El sistema de alcantarillado presenta fallas recurrentes que se traducen en rebosamientos de alcantarillas, especialmente en sectores críticos como el Centro y Pescaíto.
"Si esta estación falla, se presentan rebosamientos en varias zonas de la ciudad. Es el corazón del sistema", explicó un funcionario distrital sobre la importancia de la EBAR Norte, que no recibía inversión estructural desde 1998.
A estas intervenciones se suman proyectos como el colector Bellavista y nuevas obras de drenaje pluvial, necesarias para evitar inundaciones en sectores donde las redes actuales resultan insuficientes.
Un momento decisivo para Santa Marta
La ciudad enfrenta hoy un punto de inflexión en su lucha histórica por el agua. Por un lado, la Planta El Curval avanza con financiación asegurada y proceso en marcha. Por otro, la decisión nacional sobre la desalinizadora permanece pendiente, definiendo el futuro del abastecimiento a largo plazo.
Entre estos dos frentes se mueve la posibilidad real de comenzar a cerrar una deuda histórica con los samarios, quienes llevan décadas sufriendo las consecuencias de un sistema hídrico insuficiente y obsoleto. La combinación de acciones locales inmediatas y soluciones nacionales estratégicas podría finalmente marcar el camino hacia un suministro estable y confiable de agua potable para toda la ciudad.



