El legado de Abel Rodríguez: La transformación pedagógica por ciclos en Bogotá
Transformación pedagógica por ciclos en Bogotá

El impulso transformador de Abel Rodríguez en la educación bogotana

Cuando Abel Rodríguez, expresidente de FECODE, asumió como secretario de Educación en Bogotá, trabajó incansablemente para implementar una organización por ciclos del desarrollo en todos los colegios públicos de la capital. Durante sus dos gestiones, la ciudad experimentó avances significativos en el derecho a la educación y en la transformación pedagógica, marcando un momento estelar para la enseñanza local.

Un modelo que fomenta la colaboración docente

Bajo este enfoque, los docentes reflexionaban en equipo sobre currículo, evaluación formativa, didáctica, modelos pedagógicos y campos del pensamiento. La transformación pedagógica estaba en pleno desarrollo, pero desafortunadamente, ese impulso se diluyó en las siguientes secretarías. Hasta la fecha, ninguna otra región del país ha adoptado una idea similar de manera integral.

La organización por grados, que rige la educación en Colombia, favorece un trabajo fragmentado, informativo, lineal, acumulativo y poco integral entre los profesores. Se limita a transmitir información año tras año, perpetuando una educación tradicional. En contraste, la estructura por ciclos del desarrollo ha demostrado su eficacia para transformar las escuelas en diversos países, alineándose con la visión de la UNESCO de convertir la educación en una profesión colectiva.

La experiencia del Instituto Alberto Merani

En el Instituto Alberto Merani, hemos trabajado durante cuarenta años con este modelo. Cada ciclo tiene una duración de tres años, totalizando doce años de escolaridad, y se caracteriza según el desarrollo cognitivo, socioafectivo, comunicativo y práxico de los estudiantes. Esto reivindica el desarrollo integral, una meta históricamente incumplida en muchas escuelas.

Acompañamos a Abel Rodríguez en la reorganización curricular por ciclos en los colegios públicos de Suba, fortaleciendo este trabajo con docentes de cuarenta colegios oficiales durante la secretaría de Edna Bonilla. Desde hace cinco años, extendemos este acompañamiento a todos los docentes del Magdalena, logrando resultados positivos en la educación pública.

Los cuatro ciclos del desarrollo

Para diferenciar los ciclos, partimos del principio de la actividad rectora, reelaborado desde la escuela histórico-cultural:

  • Ciclo Exploratorio (grados 0, 1º y 2º): Dominado por la exploración, donde los niños indagan y preguntan. Es crucial que se adapten a la escuela y desarrollen autorregulación, con apoyo de los padres en lectura y socialización.
  • Ciclo Conceptual (grados 3º, 4º y 5º): Enfocado en la conceptualización, con énfasis en lectura inferencial y comprensión de conceptos científicos. Fomenta la empatía y el reconocimiento de las diferencias.
  • Ciclo Contextual (grados 6º, 7º y 8º): Centrado en la comunicación entre pares, con crisis de identidad y autoridad. Promueve debates, mesas redondas y lectura contextual para fortalecer la autonomía.
  • Ciclo Proyectivo (grados 9º, 10º y 11º): Dominado por la proyección, donde los jóvenes debaten y definen proyectos de vida en dimensiones éticas, políticas y profesionales. Requiere lectura crítica y trabajo en seminarios.

Ventajas del modelo por ciclos

La gran ventaja de trabajar por ciclos es que convierte la educación en un proceso colectivo, dando sentido y trascendencia a la labor docente. Un equipo de profesores, con propósitos claros, puede transformar completamente la vida de los estudiantes, superando la visión informativa y fragmentaria tradicional.

En el Merani, inicialmente cometimos el error de sobreenfatizar la dimensión cognitiva, pero desde hace treinta años integramos todas las dimensiones del desarrollo. La escuela debe evaluar y fortalecer cada aspecto, considerando la actividad rectora y el ciclo correspondiente, para cumplir su misión de impulsar el desarrollo integral.