Artemis II recibe autorización definitiva para histórico viaje lunar
La misión Artemis II ha recibido la luz verde definitiva de la NASA para ejecutar la crucial maniobra de inyección translunar, el encendido del motor principal que enviará a la nave Orión rumbo a la Luna y permitirá que seres humanos vuelvan a rodear el satélite natural de la Tierra por primera vez desde el año 1972.
Preparativos finales para el impulso histórico
El equipo de gestión de la misión de la agencia espacial estadounidense autorizó formalmente el encendido del motor principal del módulo de servicio, programado para las 7:49 p.m. (hora del este de Estados Unidos) con una duración precisa de cinco minutos y cuarenta y nueve segundos. Este impulso será absolutamente fundamental para que la nave espacial logre escapar de la poderosa gravedad terrestre y se encamine definitivamente hacia el espacio profundo.
El motor principal de la nave Orión es capaz de generar hasta 6.000 libras de empuje, una potencia suficiente, según los cálculos de la NASA, para acelerar un automóvil convencional desde 0 hasta 100 kilómetros por hora en aproximadamente 2,7 segundos.
La jornada de los astronautas en el espacio
La jornada para la tripulación de cuatro miembros comenzó oficialmente a las 2:35 p.m. con el despertar a cargo del equipo de control en tierra, que reprodujo de manera simbólica la canción 'Green Light' de John Legend y André 3000. A partir de ese momento preciso, los astronautas iniciaron su primer día completo de actividades programadas en el espacio exterior.
El equipo, integrado por los experimentados Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se prepara meticulosamente para la maniobra crítica mientras adelanta rutinas esenciales a bordo, incluyendo sus primeras sesiones de ejercicio físico en el dispositivo especializado de volante de inercia, diseñado específicamente para mantener la condición física óptima durante misiones espaciales de larga duración.
Ejercicio físico en condiciones de microgravedad
De acuerdo con los protocolos establecidos por la entidad espacial, cada astronauta debe dedicar un mínimo de treinta minutos diarios a ejercitarse rigurosamente para minimizar la significativa pérdida de músculo y masa ósea que ocurre inevitablemente en condiciones de microgravedad.
La nave Orión está equipada con un volante de inercia, un dispositivo relativamente simple basado en cables, extremadamente útil para ejercicios aeróbicos como el remo y entrenamientos de resistencia como sentadillas y peso muerto. Este ingenioso mecanismo funciona de manera similar a un yo-yo, ofreciendo a los astronautas exactamente la misma resistencia que imprimen en cada movimiento, con un máximo registrado de 180 kilogramos.
En contraste, en la Estación Espacial Internacional, los astronautas cuentan con varias máquinas de ejercicio sofisticadas. Aunque estas resultan efectivas para la tripulación permanente de la estación orbital, el equipo de la nave Orión debe cumplir con restricciones considerablemente más estrictas en términos de masa total y espacio disponible dentro de la cápsula.
Un hito en la exploración espacial
La misión Artemis II se alejará significativamente más de la Tierra que la histórica misión Apolo 13, marcando un nuevo récord en la exploración humana del espacio profundo. Este viaje representa el primer paso crucial en el ambicioso programa Artemis de la NASA, que busca eventualmente establecer una presencia humana sostenible en la Luna y preparar el camino para futuras misiones tripuladas a Marte.



