Colombia avanza hacia su primera estación científica permanente en la Antártida con proyectos innovadores
Colombia avanza hacia estación científica en la Antártida con proyectos innovadores

Colombia consolida su presencia científica en la Antártida con proyectos innovadores

El interés científico de Colombia por la Antártida tiene raíces profundas que se remontan a 1970, cuando durante un crucero oceanográfico de la Armada Nacional y la Comisión Colombiana de Oceanografía, investigadores descubrieron que por el océano Pacífico Sur del país circulaban masas de agua antárticas y subantárticas, además de las ecuatoriales. Este hallazgo histórico quedó registrado en el Primer Seminario Nacional de Ciencias del Mar realizado en Cartagena en 1971.

Cuatro décadas después de aquella investigación pionera, Colombia realizó su I Expedición a la Antártida entre 2014 y 2015. Hoy, doce años más tarde, científicos, investigadores e ingenieros nacionales participan activamente en la XII Expedición Antártida de Colombia, marcando un hito en el compromiso del país con la investigación polar.

Hacia una presencia permanente en el continente blanco

El Programa Antártico Colombiano (PAC), la política de Estado que coordina las actividades nacionales en el territorio antártico, tiene como una de sus proyecciones fundamentales "el establecimiento de infraestructura que permita la autonomía y autogestión de las actividades nacionales en la Antártida". Esto significa crear condiciones de habitabilidad adecuadas para desarrollar actividades científicas permanentes, al menos durante el verano austral que abarca aproximadamente de octubre a marzo.

Este objetivo enfrenta desafíos considerables, ya que los fenómenos meteorológicos antárticos están entre los más extremos del planeta. Las temperaturas pueden alcanzar -35°C en el interior del continente durante el verano y descender hasta -70°C en invierno. Los vientos presentan velocidades de hasta 8 m/s en verano y 20 m/s en invierno, condiciones que exigen soluciones ingenieriles y arquitectónicas especializadas.

Cuatro proyectos innovadores de la Javeriana

La Pontificia Universidad Javeriana está liderando cuatro proyectos clave que responden a estos desafíos desde la ingeniería, arquitectura, diseño e innovación:

  1. Estación Científica Hércules: Diseño arquitectónico e ingenieril preliminar de una estación permanente para albergar misiones científicas durante largas estancias en la Antártida.
  2. Hábitat Científico Análogo Espacial (HACAE): Implementación de una cápsula habitable construida con 56.000 empaques de tetra-pak reciclados, diseñada para condiciones extremas y actualmente instalada cerca de la Base Antártida Conjunta Marambio de Argentina.
  3. Hidrógeno Austral: Desarrollo de tecnología para generar hidrógeno verde mediante electrólisis de agua, utilizando energía solar y eólica para producir electricidad limpia en la Antártida.
  4. Viento Sur: Estudio meteorológico avanzado para garantizar operaciones aéreas seguras en los aeródromos antárticos, donde los vientos alcanzan velocidades excepcionales.

Materiales innovadores y sostenibilidad ambiental

Lucas Rafael Ivorra Peñafort, profesor asistente del Departamento de Diseño de la Javeriana y colíder del proyecto Estación Científica Hércules, explica que "debemos considerar materiales resistentes a vientos, temperaturas extremas y nieve, formas de aprovechar la radiación solar y también la versatilidad estructural". Durante la expedición actual, Ivorra está recopilando datos sobre otras bases científicas para informar el prediseño de la estación colombiana.

El HACAE representa un avance significativo en construcción sostenible. Federico Núñez, profesor asociado del Departamento de Ingeniería Civil, destaca que el tetra-pak "es una opción que no arrastra una huella de carbono tan grande como la del concreto o el acero". La cápsula será monitoreada durante un año para evaluar su comportamiento estructural en condiciones extremas, y si supera las pruebas, podrá albergar "misiones análogas" para entrenamiento de oficiales de la Fuerza Aeroespacial.

Energía limpia para un ecosistema frágil

Francisco Javier Quintero, profesor asistente de la Facultad de Ingeniería y colíder de Hidrógeno Austral, explica el proceso: "Básicamente necesitamos un electrolizador, un dispositivo en el que aplicamos electricidad al agua. Con la corriente eléctrica podemos separar las dos moléculas de hidrógeno de la de oxígeno". El hidrógeno almacenado podría alimentar vehículos eléctricos y mantener sistemas energéticos durante el invierno antártico, cuando la radiación solar es mínima.

Camilo Andrés Bayona, profesor asistente y colíder de Viento Sur, subraya los desafíos de la aviación antártica: "Los aeródromos en la Antártida son prácticamente pistas de hielo, no de concreto. Además, allí los vientos tienen velocidades muchísimo más altas que las que encontramos en el resto del planeta". Su investigación busca ofrecer modelos computacionales que mejoren la seguridad de los aterrizajes.

Un rompecabezas de largo plazo

Daniel Ricardo Suárez, profesor de la Facultad de Ingeniería y gestor de los cuatro proyectos, los describe como "fichas de un mismo rompecabezas" cuyo objetivo final es una estación científica colombiana en la Antártida. "No va a ser para 2027, ni para el 2030, pero si seguimos trabajando con constancia podremos tener algo realmente importante en 15 o 20 años", afirma Suárez, quien destaca la importancia del trabajo colaborativo con la Fuerza Aeroespacial.

Estos proyectos representan un esfuerzo continuo que se extiende más allá de cuatro años de colaboración con la FAC, demostrando cómo la investigación universitaria puede impactar directamente en el desarrollo industrial y tecnológico del país mientras Colombia consolida su presencia en uno de los territorios científicos más importantes del planeta.