Paro en la Universidad Nacional de Bogotá hasta el 20 de marzo tras polémica restitución de rector
Paro en la UNAL Bogotá hasta marzo por restitución de rector

Paro académico en la Universidad Nacional de Bogotá se extiende hasta marzo

La comunidad universitaria de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, enfrenta un nuevo período de paralización académica tras la decisión de la Asamblea Triestamentaria de declarar un paro que se mantendrá vigente hasta el 20 de marzo de 2026. Esta medida de protesta surge como respuesta directa a la restitución de José Ismael Peña Reyes en el cargo de rector, ordenada mediante una resolución judicial de segunda instancia emitida por el Tribunal Supremo de Bogotá.

Rechazo a lo que califican como "imposición externa"

La asamblea, conformada por representantes estudiantiles, docentes y trabajadores administrativos, sesionó durante varias horas antes de tomar la determinación de convocar al cese de actividades. En un comunicado oficial, el órgano colegiado manifestó su "rechazo enfático" a lo que considera una imposición externa que vulnera la autonomía universitaria y desconoce la voluntad democrática de la comunidad académica.

"Rechazamos de manera enfática la imposición de Ismael Peña como rector, al considerar que el fallo del tribunal responde a una decisión de carácter político, orientada desde sectores de la derecha uribista", señaló la asamblea en su pronunciamiento. El documento añade que desconocen la rectoría de Peña por considerarlo "carente de legitimidad y ampliamente rechazado por la comunidad universitaria", a pesar de contar con respaldo legal mediante decisiones judiciales.

Preocupación estudiantil frente a nuevas interrupciones académicas

Mientras la dirección universitaria enfrenta esta crisis institucional, un sector significativo del estudiantado ha expresado su preocupación por las consecuencias académicas que podría generar este nuevo paro. Gustavo Ortiz, estudiante de Veterinaria, manifestó su inquietud: "Es entendible que muchas personas no estén de acuerdo con que Peña sea rector. Sin embargo, ese malestar no debe convertirse en una excusa para interrumpir las clases".

Ortiz recordó que la institución educativa apenas se estaba recuperando de las interrupciones causadas por el paro de 2024, y teme que esta nueva medida afecte directamente el desarrollo normal del calendario académico. "No es justo que nuevamente se nos retrase la carrera sin una justificación válida. Esto no afecta a las directivas contra las que protestan, afecta al estudiantado", agregó.

División en la comunidad universitaria

La convocatoria al paro no cuenta con respaldo unánime dentro de la propia comunidad estudiantil. Un sondeo realizado por Kevin Arriguí, representante estudiantil ante el Consejo de la Sede Bogotá, reveló que el 56,8% de los estudiantes consultados se opone a la medida de fuerza, mientras que solo el 38,8% apoya la paralización de actividades. El 4,3% restante prefirió no pronunciarse al respecto.

Lucía Restrepo, estudiante de Derecho, se sumó a las voces críticas: "Llevamos casi dos años en una disputa por la rectoría. Cuando finalmente hay un fallo definitivo, lo que la comunidad universitaria debería hacer es acatar las decisiones judiciales". La estudiante cuestionó que la representación estudiantil no estaría defendiendo adecuadamente los intereses del alumnado al promover medidas que afectan el derecho a la educación.

Posiciones divergentes en otras sedes universitarias

La polarización frente a la medida de protesta no se limita a la sede Bogotá. En otras dependencias de la Universidad Nacional se han adoptado posturas diferentes. En Manizales, por ejemplo, la asamblea estudiantil local se declaró en "normalidad académica" y rechazó explícitamente la posibilidad de sumarse a un cese de actividades.

Esta divergencia de posiciones refleja las tensiones que atraviesan la institución educativa más importante del país, donde se debate entre el respeto a las decisiones judiciales y la defensa de la autonomía universitaria. La Asamblea Triestamentaria ha establecido que durante el período de paro deberá sesionar la mesa Constituyente Universitaria, encargada de presentar al Consejo Superior Universitario documentos con nuevos lineamientos para la democratización de la vida y el gobierno universitario.

La Universidad Nacional, con aproximadamente 54.000 estudiantes en todo el país, enfrenta así uno de los momentos más complejos de su historia reciente, donde las disputas por el gobierno institucional amenazan con prolongar las afectaciones al calendario académico y generar incertidumbre sobre el futuro inmediato de la comunidad universitaria.