J.P. Martínez (30 años) ya era un nombre conocido entre quienes seguían el humor digital por proyectos como 'Perros Criollos', pero ahora afronta uno de los retos más visibles de su carrera como integrante de 'La vuelta al Mundial en 80 risas'. Para el paisa, sin embargo, el camino no comenzó frente a una cámara, sino en las calles de Robledo Miramar, un barrio de Medellín donde la trova apareció cuando apenas tenía diez años y terminó marcando el rumbo de su vida.
Así lo recordó en una exclusiva entrevista que concedió a la revista Vea, de El Espectador, en la que repasó su infancia, el camino que lo llevó al humor y el nuevo reto que asume en la televisión.
Un repaso por la historia de J.P. Martínez, el ‘Perro Criollo’ que llegó a ‘La vuelta al Mundial en 80 risas’
Juan Pablo Martínez Toro creció entre partidos improvisados, bicicletas y largas jornadas en el barrio mientras sus padres trabajaban. Aunque recuerda esa etapa como una infancia feliz, también reconoce que existieron momentos difíciles por las limitaciones económicas y las horas en las que permanecía solo en casa.
En medio de ese contexto apareció la trova gracias a su papá, quien lo llevó a una escuela después de descubrir su interés por ese arte. Desde entonces comenzó una carrera que avanzó con una rapidez poco común: ganó su primer festival siendo niño y, a los 15 años, ya había conquistado el Festival Nacional de la Trova de la Feria de las Flores.
Sin embargo, nunca imaginó que ese sería su destino definitivo. Mientras muchos lo identificaban como trovador, él veía esa disciplina como el vehículo para llegar al humor, el terreno en el que realmente quería construir su futuro.
“Mi proyecto nunca fue tener la trova como profesión. Mi proyecto era que la trova me llevara al humor. Desde muy niño estuve enfocado en eso, fuera como libretista o como humorista”, recuerda J.P. Martínez.
Esa claridad hizo que, apenas alcanzó la mayoría de edad, comenzara a abrirse espacio en los medios. Ingresó como libretista a Blu Radio, luego trabajó en programas de La Kalle, pasó al equipo creativo de ‘Sábados Felices’ y, con el tiempo, también terminó sobre el escenario. Pero detrás de esa sucesión de oportunidades hubo una estrategia muy distinta a la de esperar una llamada.
La persistencia como clave del éxito
Juan Pablo admite que era insistente con las personas que admiraba. Escribía parodias todos los días y las enviaba a humoristas y libretistas para pedirles una opinión. Con el paso de los años, incluso les pidió disculpas por haber sido tan persistente. Hoy cree que esa actitud terminó jugando a su favor.
“Todos los días les mandaba algo. Cuando apareció una oportunidad pensaron en el muchacho intenso que les enviaba cosas para que las revisaran. Hasta que un día necesitaron de alguien y se acordaron del peladito intenso y cansón”, afirma.
En ese proceso apareció una figura que considera determinante: Lokillo. Lo conoció cuando todavía era adolescente, en un festival de trova al que ambos fueron invitados. Martínez no ocultó la admiración que sentía por quien ya era una referencia para él en el humor y las parodias radiales. Aquella conversación terminó convirtiéndose en una amistad y, con los años, en una relación de mentor y aprendiz.
“Gracias a él también vinieron los saltos cuánticos, como les llamo yo a esas oportunidades que me cambiaron el destino. Sigue siendo mi maestro y fue quien me ayudó a enfocar toda esa creatividad hacia un proyecto de vida”, dice J.P. Martínez.
Los momentos de duda y la disciplina como reto
Aunque su carrera avanzó con rapidez, reconoce que también estuvo cerca de abandonar. Primero pensó en dejar la trova cuando sintió que ya no se identificaba con ese camino, pero fue su mamá quien lo convenció de continuar. Más adelante, mientras escribía simultáneamente para varios programas de radio y televisión, la exigencia diaria volvió a poner a prueba su decisión.
La disciplina, asegura, fue uno de los mayores desafíos de esos años. Revisar noticias, escribir libretos y cumplir con varios proyectos al mismo tiempo lo llevó a pensar en renunciar más de una vez. Mirando hacia atrás, considera que esa etapa fue la preparación que necesitaba antes de proyectos como ‘Perros Criollos’ y de la oportunidad que hoy representa ‘La vuelta al Mundial en 80 risas’.
La experiencia de J.P. Martínez en ‘La vuelta al Mundial en 80 risas’
En esta nueva producción, J.P. Martínez comparte elenco con humoristas de amplia trayectoria y hace equipo con la exreina de belleza Sofía Osío Luna, con quien asegura haber construido una buena dinámica durante las grabaciones. Lejos de mostrarse como alguien que ya alcanzó la cima, insiste en que todavía está aprendiendo.
“Uno entra ahí haciendo humor frente a los que llevan tantos años haciéndolo. Yo me siento en una capacitación de comedia viendo trabajar a ellos. Esto es un proceso y todavía hay mucho por aprender”, sostiene.
Después de doce años construyendo una carrera entre la radio, la escritura, el escenario y las plataformas digitales, Juan Pablo dice que su mayor triunfo no tiene relación con la fama ni con la televisión. Para él, el verdadero gol llegó mucho antes de aparecer en horario estelar.
“Si me preguntas por el mejor gol que le he hecho a la vida, te diría que ha sido ayudar a que mi familia estuviera mejor sin estudiar más que un bachillerato. Eso es un Puskás”, concluye J.P. Martínez.



