Este jueves 18 de junio se confirmó el fallecimiento de la reconocida artista plástica y gestora cultural Dalita Navarro, a la edad de 81 años. Navarro, quien fuera la viuda del expresidente de la República Belisario Betancur, dejó una huella significativa en el panorama artístico nacional e internacional, especialmente a través de su trabajo con la arcilla y su labor institucional en pro de la preservación de los oficios tradicionales.
Confirmación del deceso
La noticia de su deceso fue difundida inicialmente por Martha Ortiz, exdirectora del Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo), quien utilizó sus canales de comunicación digital para informar sobre la partida de quien describió como una mujer de carácter coherente y una fuerza vital en el ámbito de la gestión cultural. Según los informes, el fallecimiento ocurrió en la capital colombiana, ciudad que fue su hogar y centro de operaciones durante gran parte de su trayectoria profesional.
Trayectoria artística y orígenes
Nacida en la ciudad de Maracaibo, Venezuela, Dalita Navarro optó posteriormente por la nacionalidad colombiana, país donde desarrolló el grueso de su producción artística. Su formación y sensibilidad la llevaron a especializarse en la cerámica contemporánea, campo en el que se convirtió en una de las figuras de mayor relevancia en el país. Su obra se caracterizó por una profunda conexión con los elementos naturales, empleando la tierra como su materia prima fundamental para explorar narrativas históricas y geográficas.
Dentro de sus hitos en el mundo del arte, destaca su exposición individual titulada "Viaje al corazón de la arcilla", la cual se llevó a cabo en Bogotá en el año 2018. En esta muestra, Navarro presentó una serie de piezas que profundizaban en conceptos como la memoria, el paisaje y la relación intrínseca del ser humano con la tierra. Los expertos señalan que su trabajo contribuyó de manera decisiva a que la cerámica fuera reconocida y valorada con mayor peso dentro del circuito del arte moderno en Colombia.
Gestión cultural y vínculo con Barichara
Más allá de su faceta creativa, Navarro desempeñó roles administrativos y diplomáticos de importancia. Ejerció como directora del Centro Venezolano de Cultura de la Embajada de Venezuela en Colombia, posición desde la cual lideró diversas iniciativas para fortalecer el intercambio artístico y cultural entre ambas naciones.
Sin embargo, uno de sus legados más visibles se encuentra en el municipio de Barichara, Santander. En colaboración con su esposo, el expresidente Belisario Betancur, impulsó la creación de la Fundación Escuela Taller de Barichara. Esta institución nació con el propósito de salvaguardar y transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento sobre los oficios tradicionales y las artes manuales propias de la región.
Complementando esta labor, Navarro fue una de las principales promotoras del Museo de la Cerámica de Barichara. Este espacio fue concebido para albergar obras de ceramistas tanto nacionales como extranjeros, consolidándose como un punto de referencia cultural ineludible en el departamento de Santander y un testimonio de su compromiso con la educación y la divulgación artística.
Reacciones del ámbito público
El fallecimiento de la artista generó una serie de reacciones por parte de diversas personalidades de la vida pública colombiana. El expresidente Iván Duque manifestó sus condolencias, resaltando el afecto que Navarro sentía por Colombia y recordando las ocasiones en las que compartió con ella. Por su parte, el caricaturista y columnista Vladdo subrayó la importancia de su trayectoria y el vacío que deja su ausencia en la comunidad artística del país.
Con su partida, concluye una etapa para la cerámica colombiana, dejando tras de sí una infraestructura cultural activa en Barichara y una obra plástica que reivindica el valor de lo telúrico en el arte contemporáneo. Su legado permanece vinculado a la tierra que transformó en arte y a las instituciones que fundó para la enseñanza de las artes manuales.



