El escándalo que cambió sus vidas
Hace un año, Kristin Cabot y Andy Byron se volvieron virales a nivel mundial tras ser captados por la 'kiss cam' en un concierto de Coldplay en Foxborough, Massachusetts. La pareja, que se mostraba muy cariñosa, al percatarse de que estaban siendo expuestos, se escondió nerviosamente, lo que desató sospechas. Horas después se reveló que Byron, CEO de Astronomer, estaba casado con Megan Kerrigan y tenía dos hijos, mientras que Cabot también tenía su propia familia.
La versión de Cabot: divorcio previo
Nueve meses después del incidente, Cabot declaró en el pódcast de Oprah Winfrey que ya estaba separada de su esposo antes del concierto. “Unas seis semanas antes del concierto de Coldplay, mi marido y yo decidimos separarnos. Vivíamos separados y estábamos preparando el divorcio. Andy Byron, mi jefe en ese momento, y yo tuvimos una relación laboral muy cercana”, afirmó la ejecutiva de 53 años.
Consecuencias laborales y económicas
En una entrevista con The Boston Globe, Cabot reveló que tras el escándalo no ha podido encontrar trabajo. Ha tenido que recurrir al dinero ahorrado para la universidad de sus hijos y su jubilación. “Cometí un error. Lo reconozco sin reservas. Tomé una decisión muy desacertada en ese momento. No lo niego ni me pongo a la defensiva. Pero, en fin, no deberían matarte por eso”, expresó.
Amenazas de muerte y pérdida de contacto
Cabot también aseguró que ella y sus hijos recibieron amenazas de muerte tras la viralización del video. “La gente pensaba que era muy gracioso, pero olvidan que hay personas reales involucradas”, dijo. Sobre su relación con Andy Byron, indicó que ya no tienen contacto: “Creo que hubo falta de transparencia, y tal vez no tanta honestidad como me hubiera gustado en todo esto. Y me da mucha pena. Él es el único en todo el mundo que sabe lo que es esto. Y recuerdo que decíamos, incluso después de lo sucedido: ‘Gracias a Dios que nos tenemos el uno al otro para hablar’, y ahora eso se ha perdido”.



