Rutinas nocturnas: lectores comparten sus rituales para dormir mejor
Rutinas nocturnas para dormir mejor según lectores

Más de 1100 lectores revelan sus secretos para conciliar el sueño

A veces, los consejos para dormir parecen una larga lista de prohibiciones: no tomar café después de las 2 p. m., evitar el móvil 30 minutos antes de acostarse, nunca dormir hasta tarde. Pero la realidad es otra. Para entender cómo pasan realmente los últimos momentos del día, The New York Times pidió a sus lectores que compartieran sus hábitos nocturnos. Más de 1100 personas respondieron, revelando pequeños placeres, momentos tiernos y pasatiempos saludables.

Rituales con pareja y mascotas

Michala Whitmore, de 30 años, de Pueblo, Colorado, escucha audiolibros con su esposo antes de dormir. "Como a mí me hacen más efecto (me quedo dormida al instante), él me resume la historia de la noche anterior y me pregunta si me acuerdo. Le digo que sí. Los dos sabemos que no es verdad", confiesa. Andrew Dunakin, de 56 años, de Wyndmoor, Pensilvania, tiene un ritual con su pareja: "Nos acostamos uno frente al otro, nos tomamos de la mano y nos miramos a los ojos. Luego compartimos algo sobre nuestro día. Es un momento profundamente reconfortante".

Plantas, origami y crucigramas

Billy Farrell, de 34 años, de Anchorage, Alaska, da una vuelta por casa y habla con sus plantas. "Miro si necesitan agua, si han brotado nuevas hojas. A menudo les cuento mis preocupaciones. Me ayuda a encontrar paz", dice. Christina, de 62 años, de Toronto, Canadá, hace origami cada noche: "Intentar hacer una nueva figura es gratificante y divertido, y me ayuda a relajarme". Gail Noren, de 57 años, de Alexandria, Virginia, completa un crucigrama y luego pone "La ley y el orden" con temporizador: "Las temporadas de la 1 a la 11 funcionan; las más recientes parece que no".

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Tecnología y sonidos para desconectar

Melanie Lovell, de 47 años, de Lynnfield, Massachusetts, busca videos de ASMR para dormir. "¿Me da vergüenza escuchar a mujeres que no conozco decir tonterías? Sí. ¿Funciona para desconectar mi cerebro? También sí", admite. Catherine Burns, de 61 años, de Okemos, Míchigan, ajusta la zona horaria de su computadora a la de las Azores para resolver los juegos de Connections, Wordle y Strands del día siguiente antes de acostarse. Ben Kramer, de 38 años, de Nueva York, usa un antifaz de luz roja y ve episodios antiguos de "Love It or List It": "El estrés del día se desvanece mientras escucho a Hilary Farr decir que los presupuestos son demasiado ajustados".

Ejercicio, meditación y escritura

Tommy Vinh Bui, de 40 años, de Los Ángeles, California, hace una breve sesión de ejercicio y meditación antes de una ducha fría. "Me acuesto y recorro mentalmente cada parte de mi cuerpo, centrándome en ralentizar mi ritmo cardíaco", explica. Wynne Boliek, de 37 años, de Greenville, Carolina del Sur, deja el celular al otro lado de la habitación una hora antes de acostarse y escribe a mano su "3-2-1 nocturno": tres cosas por las que está agradecida, dos que espera con ilusión y una que ha aprendido ese día. Brandy Strand, de 52 años, de Big Lake, Minnesota, se pone loción de magnesio en los pies, hace su lección de Duolingo y abre su aplicación de meditación.

Rutinas familiares y momentos de paz

Anne Seaton, de 58 años, de Seattle, Washington, prepara té para ella y su hija adolescente. "El silbido de la tetera es la señal para que ella se prepare para irse a la cama. Cada una se mete en su propia cama. Yo leo y bebo mi té, ella escribe en su diario. La casa se siente más acogedora y tranquila", cuenta. Boz Killebrew, de 53 años, de Oregon, Wisconsin, da "la vuelta" con su familia: un recorrido de 20 minutos por sala, comedor y cocina, una especie de meditación caminando que ayuda a despejar pensamientos persistentes.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Pequeños placeres y trucos mentales

Art Rosales, de 55 años, de Ventura, California, disfruta pulir las encimeras de granito con un limpiador que huele a manzana verde: "Hay algo terapéutico en ver cómo el líquido cae sobre el mesón y sentir el aroma". Marissa Dickson, de 45 años, de Orlando, Florida, usa el sudoku para calmar su mente: "Basta con pensar en los números del uno al nueve para que me entre sueño". Grant Brenna, de 66 años, de Richardson, Texas, tiene un truco matemático: "Cuando apago la luz, miro mi reloj digital. Si marca las 10:38, cierro los ojos y encuentro todos los números que se pueden dividir entre 1,038. Es curiosamente relajante".

Estos rituales, aunque diversos, comparten un objetivo común: preparar el cuerpo y la mente para un descanso reparador. Como demuestran las respuestas de los lectores, no hay una fórmula única, sino pequeños gestos que convierten la noche en un momento de paz y conexión personal.