Hojas de aguacate: usos culinarios, propiedades y lo que dice la ciencia
Hojas de aguacate: usos culinarios y propiedades

En Colombia, el aguacate suele aparecer en sopas, sancochos, arepas, ensaladas o como acompañante de muchas preparaciones. Sus hojas, en cambio, son menos conocidas, aunque en algunas tradiciones culinarias se aprovechan para perfumar frijoles, carnes, caldos y guisos. Provienen de Persea americana, una especie originaria de México y Centroamérica. Royal Botanic Gardens, Kew, una institución científica británica dedicada al estudio y conservación de plantas, la registra como una especie aceptada y documenta usos alimentarios, medicinales, ambientales y sociales asociados a la planta. Pero ojo: aunque tiene usos culinarios y tradicionales, la hoja de aguacate no debe presentarse como una cura natural. Su mejor uso está en la gastronomía mexicana, donde se valora por su aroma anisado y por el sabor que aporta a frijoles, moles, mixiotes, caldos y barbacoas.

Un condimento aromático versátil

La hoja de aguacate es ovalada, lisa, de color verde oscuro brillante y tiene un sabor algo anisado. Puede usarse fresca o seca, al natural o asada, entera o molida, según la comida que se vaya a preparar, como menciona Larousse Cocina en su Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana. Su uso cambia según la región. En Chiapas se emplea para preparar barbacoa. En los estados del centro de México aparece en mixiotes y frijoles refritos o de la olla. En Oaxaca, la hoja asada se muele para incluirla en mole negro, chichilo, mole amarillo, guisos y caldos regionales. En Veracruz se usa en barbacoa, carne en quilaguacate, frijol con chochoyotes y tamales de frijol. También puede servir para aromatizar frijoles negros, preparar salsas o condimentar carnes.

Usos tradicionales y precaución

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México señala que la hoja de aguacate aporta un aroma parecido al anís, un sabor ligeramente dulce y un toque similar a la nuez. Además, recoge que, desde la antigüedad, las hojas de aguacate fueron usadas por mexicanos para combatir parásitos. También menciona usos populares asociados con dolor de cabeza, dolor de dientes, inflamaciones, fatiga, insomnio y malestar estomacal. Sin embargo, esos usos deben leerse como parte de la tradición popular, no como beneficios médicos comprobados.

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¿Qué dice la ciencia sobre las hojas de aguacate?

El interés científico por las hojas de aguacate está en sus compuestos. Un estudio publicado en la revista Nature analizó extractos de hojas de Persea americana y encontró grupos químicos asociados con fenoles, flavonoides, terpenoides y ésteres. Estos compuestos han sido vinculados en investigaciones previas con actividad antioxidante, antiinflamatoria, antimicrobiana y metabólica. Pero hay un matiz importante, pues ese estudio no prueba que tomar té de hojas de aguacate cure enfermedades. Lo que muestra es que las hojas contienen compuestos de interés para futuras investigaciones. El mismo trabajo plantea que hacen falta más estudios para validar su seguridad, sus dosis y sus posibles efectos terapéuticos.

Otra revisión científica publicada en la revista Antioxidants también señala que distintas partes del aguacate, incluidas las hojas, la cáscara y la semilla, han sido estudiadas y los extractos de hoja, cáscara y semilla mostraron mayor capacidad antioxidante que la pulpa. Sin embargo, llamar “superalimento” al aguacate puede ser ambiguo y llevar a promesas exageradas sobre prevención o cura de enfermedades. Al final, las hojas de aguacate pueden entenderse como una hoja aromática con valor cultural y como una parte de la planta con interés científico. Por eso, conviene no leerlas como remedio para bajar la presión, curar la diabetes, eliminar cálculos, tratar infecciones o reemplazar medicamentos.

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