Nairobi, 11 jun (EFE).- La Policía de Kenia logró repeler este jueves un ataque perpetrado por presuntos miembros del grupo yihadista somalí Al Shabab contra un campamento policial ubicado en el noreste del país, específicamente en el condado de Mandera, que limita con Somalia.
De acuerdo con reportes de medios locales que citan informes policiales, los hechos ocurrieron el miércoles alrededor de las 19:00 hora local (16:00 GMT) en el campamento de la Unidad de Respuesta Rápida (QRU) de la Policía en Jabi, dentro del subcondado de Lafey.
Las informaciones preliminares indican que aproximadamente diez atacantes fuertemente armados se aproximaron a las instalaciones de esta unidad policial de élite y abrieron fuego desde una distancia de unos 600 metros, poniendo a prueba el perímetro defensivo del campo.
Los agentes respondieron al ataque, desatándose un intenso tiroteo entre ambos bandos. El intercambio de disparos se escuchó en pueblos y asentamientos de pastores cercanos, sembrando el pánico entre la población, según la prensa keniana.
Finalmente, los atacantes se retiraron. Hasta el momento, no se ha informado de víctimas mortales ni heridos entre los agentes, aunque las fuerzas de seguridad permanecen en alerta y se han activado los protocolos de toque de queda en el campamento.
Antecedentes del conflicto con Al Shabab
En octubre de 2011, el Ejército de Kenia invadió Somalia tras varios secuestros atribuidos a Al Shabab en su territorio. En febrero de 2012, Kenia se incorporó a las fuerzas de la Unión Africana (UA) que apoyan al Ejército somalí en la lucha antiterrorista.
Desde entonces, los yihadistas, afiliados a la red terrorista Al Qaeda desde 2012 y que controlan zonas rurales en el centro y sur de Somalia, han cometido numerosos ataques en Kenia. Al Shabab realiza frecuentes atentados con el objetivo de derrocar al Gobierno central somalí, respaldado por la comunidad internacional, e instaurar un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador).
Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.



