La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este viernes que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se está propagando rápidamente, pese al refuerzo de los esfuerzos sanitarios para contener el virus. El organismo alertó que los equipos médicos trabajan a contrarreloj ante el agravamiento de la situación en el noreste del país.
Transmisión acelerada y cepa poco frecuente
“El brote sigue siendo grave” y está “evolucionando muy rápido”, declaró Marie-Roseline Belizaire, responsable de emergencias para África en la OMS, quien también advirtió sobre una “transmisión acelerada”. En declaraciones a periodistas en Ginebra desde Bunia, capital de la provincia de Ituri, Belizaire matizó que, aunque el escenario sigue siendo crítico, la capacidad de respuesta ha mejorado. “Percibo una respuesta que se fortalece cada día”, afirmó.
El brote fue declarado el 15 de mayo, aunque la transmisión de la rara cepa Bundibugyo del virus pasó desapercibida durante un tiempo. Esa detección tardía complicó el control inicial de la epidemia y permitió que el virus avanzara en una zona marcada por el aislamiento y el conflicto.
Cifras alarmantes en RD Congo
De acuerdo con el último informe de la OMS, hasta ahora se han confirmado 896 casos en la RDC, incluidos 232 fallecimientos. En las últimas 24 horas se registraron 21 nuevos casos, una cifra que refleja la velocidad con la que continúa expandiéndose la enfermedad. Ituri concentra más del 90% de los casos.
El epicentro del brote está en la provincia de Ituri, una zona aislada por el conflicto y con fuertes dificultades logísticas para la respuesta sanitaria. Allí se acumula más del 90% de los casos conocidos, aunque la epidemia también se ha extendido a las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur.
Belizaire explicó que la epidemia avanza con tanta rapidez que los equipos de respuesta se ven obligados a acelerar sus operaciones para no perder el ritmo de la transmisión. Ese desafío es especialmente complejo en territorios donde el acceso a comunidades afectadas puede verse limitado por inseguridad, desplazamientos y falta de infraestructura.
Avances en capacidad de atención
Pese a ese panorama, la OMS destacó avances significativos en la capacidad de atención. La disponibilidad de camas para pacientes con ébola pasó de cero a más de 500, un cambio clave para aislar casos, ofrecer tratamiento y reducir el riesgo de nuevos contagios. También se reforzó la vigilancia epidemiológica. Los equipos investigan ahora casi 400 alertas diarias y tienen capacidad para realizar más de 2.000 pruebas al día. Esa ampliación permite identificar con mayor rapidez posibles contagios y tomar decisiones más oportunas sobre aislamiento, seguimiento y atención médica.
El rastreo de contactos también se intensificó. Según la OMS, los equipos ya alcanzan al 75% de los contactos de casos conocidos. Sin embargo, el organismo advierte que para controlar el brote es necesario localizar al 95% de esas personas. Esa diferencia entre el nivel actual de seguimiento y la meta recomendada muestra uno de los puntos más delicados de la respuesta. En una enfermedad como el ébola, cada contacto no identificado puede convertirse en una nueva cadena de transmisión.
Riesgo de entierros y situación en Uganda
El ébola se transmite por contacto estrecho con fluidos corporales infectados. Por eso, una mejor detección de casos no solo facilita el tratamiento de los pacientes, sino que también permite activar protocolos de entierros seguros y dignos. La OMS ha advertido que el manejo de cadáveres infectados por parte de familiares representa un “riesgo muy elevado”. En brotes de ébola, las prácticas funerarias pueden convertirse en un punto crítico de contagio si no se aplican medidas de protección adecuadas.
La respuesta sanitaria busca precisamente reducir esos riesgos mediante identificación temprana, aislamiento de casos, seguimiento de contactos y acompañamiento a las comunidades. En contextos de alta tensión social, esos procesos requieren no solo capacidad médica, sino también confianza entre la población y los equipos de salud.
La situación contrasta con la de la vecina Uganda, el único otro país con casos confirmados. Allí se han registrado 19 casos, incluidos dos fallecimientos, y 10 pacientes se han recuperado. Además, no se han notificado nuevos casos en los últimos 12 días. Ese comportamiento ofrece una señal más alentadora para Uganda, aunque la vigilancia continúa siendo necesaria por la movilidad regional y la cercanía con las zonas afectadas en la RDC. La prioridad para los equipos sanitarios sigue siendo cortar las cadenas de transmisión y evitar que el virus se expanda a nuevas áreas.
En la RDC, en cambio, el brote mantiene una dinámica preocupante. La combinación de una cepa poco frecuente, transmisión acelerada, zonas de difícil acceso y necesidad de ampliar el rastreo de contactos mantiene la emergencia en un punto crítico. Por ahora, la OMS insiste en que la respuesta se fortalece, pero el ritmo de propagación obliga a mantener una operación intensa. Con 896 casos confirmados, 232 muertes y más de 500 camas habilitadas, el país enfrenta una carrera contra el tiempo para contener un brote que sigue avanzando en el noreste congoleño.



