El Gobierno de Argentina ha establecido una serie de condiciones para autorizar la fusión entre Telecom y Telefónica, casi un año y medio después de que se anunciara la operación. La decisión, tomada por el Tribunal de Defensa de la Competencia, exige que la compañía resultante ceda 6 millones de líneas de telefonía móvil a un nuevo competidor, entre otras medidas.
Detalles de las condiciones impuestas
Según lo informado oficialmente, los 6 millones de clientes móviles deberán distribuirse entre el Área Metropolitana de Buenos Aires, el norte y el sur del país. La transferencia deberá incluir la infraestructura necesaria para que otro operador pueda prestar el servicio. Además, Telecom tendrá que garantizar durante dos años el acceso del nuevo competidor a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión, con el objetivo de asegurar la continuidad del servicio mientras la empresa receptora desarrolla su propia red.
Otra de las exigencias es la devolución de 130 MHz de espectro radioeléctrico. El esquema contempla la restitución inmediata de 60 MHz en todo el país, entregas adicionales en zonas de alta concentración y la incorporación del resto al mercado secundario para que pueda ser utilizado por otras compañías.
La decisión también afecta al negocio de internet fijo. Telecom deberá desprenderse de clientes en aquellas localidades donde la empresa resultante de la adquisición concentre más del 50% del mercado minorista. El comunicado oficial no precisó cuántos usuarios de banda ancha deberán transferirse ni identificó al eventual nuevo operador. Tampoco se informó el plazo para concretar las desinversiones, dato que debería estar incluido en la resolución completa del Tribunal, que aún no se ha difundido públicamente.
Reacción de Telecom: consideran las condiciones excesivas
En Telecom evitaron una evaluación definitiva hasta conocer la resolución completa. Fuentes de la compañía señalaron que fueron notificados para analizar el detalle de la decisión y que, en función de ese texto, evaluarán los plazos y alternativas disponibles. No obstante, consideraron que la remediación impuesta es “excesiva” respecto de lo que se venía trabajando técnicamente con el organismo regulador y con Defensa de la Competencia. “No contempla la realidad de la industria ni de la competencia actual del sector TIC”, indicaron voceros de la empresa.
La lectura interna es que el Tribunal mantiene un análisis centrado en la cantidad de operadores tradicionales de telecomunicaciones y no incorpora, según esa visión, la competencia más amplia que enfrenta el sector. Mencionaron el avance de las plataformas OTT, que concentran una parte significativa del tráfico sobre las redes, y el crecimiento de la conectividad satelital, impulsada por Starlink, como factores que deberían formar parte de la evaluación.
Las fuentes agregaron que la salida de Telefónica de Argentina y de otros mercados de la región es parte de un proceso de consolidación regional y global. Según esa mirada, la mayor demanda de tráfico de datos, el avance de la inteligencia artificial y la necesidad de inversiones en infraestructura obligan a las empresas del sector a ganar escala para sostener la evolución digital.
Impacto en el mercado
La Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) sostuvo que, sin estas medidas, la compañía resultante podría haber concentrado cerca del 70% de los servicios de telecomunicaciones. Con las desinversiones, estimó que esa participación se reduciría a aproximadamente el 50%.
La operación había sido objetada en junio de 2025 por la entonces Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. El organismo calculó que, en telefonía móvil, Telecom alcanzaría una participación del 58%, frente al 42% de Claro, lo que eliminaría a uno de los tres principales operadores nacionales. El análisis también detectó efectos sobre 186 localidades. En 114 mercados de internet residencial y 143 de telefonía fija, la empresa combinada podría superar una participación del 40% y, en algunos casos, quedar en una posición cercana al monopolio.
Telecom anunció en febrero de 2025 la compra de Telefónica Móviles Argentina por 1245 millones de dólares. Desde entonces, el grupo consolidó los resultados de la compañía adquirida en sus balances, aunque la aprobación regulatoria definitiva permanecía pendiente.



