En un día normal de 2025, entre 250 y 300 tractomulas cruzaban diariamente el puente de Rumichaca, el paso fronterizo que conecta a Ipiales, en Colombia, con Tulcán, en Ecuador. La primera mitad de 2026 lo cambió todo. En los peores meses de la guerra arancelaria que ambos países sostuvieron este año (cuando el arancel ecuatoriano llegó a tocar el 100 %) la cifra de tractomulas cayó a menos de 20.
Impacto en las exportaciones colombianas
Esa misma frontera había movido cerca de USD 1.846 millones en exportaciones colombianas hacia Ecuador y más de USD 857 millones en importaciones desde Ecuador. La drástica reducción del flujo vehicular refleja el colapso del comercio bilateral, afectando a transportadores, exportadores y a las economías locales de Ipiales y Tulcán.
Según datos de la Cámara de Comercio de Ipiales, el paso de tractomulas se redujo en más del 93% durante los picos de la guerra arancelaria. “Es una situación sin precedentes. Nunca habíamos visto una caída tan abrupta en el comercio fronterizo”, afirmó un vocero de la entidad.
Medidas arancelarias y represalias
La escalada comenzó a finales de 2025 cuando Ecuador impuso aranceles progresivos a productos colombianos, argumentando protección a su industria local. Colombia respondió con medidas similares. En abril de 2026, Ecuador elevó el arancel al 100% para varios productos clave, lo que prácticamente paralizó el intercambio.
El gobierno colombiano, por su parte, denunció la medida como violatoria de acuerdos comerciales andinos. “Estas acciones unilaterales afectan la integración regional y perjudican a miles de familias”, declaró el ministro de Comercio, Industria y Turismo en ese momento.
Consecuencias para la región fronteriza
La caída del comercio ha golpeado con fuerza a los municipios fronterizos. En Ipiales, el desempleo se disparó y muchos transportadores han tenido que vender sus camiones. En Tulcán, el comercio informal y el contrabando han aumentado como respuesta a la crisis.
Las negociaciones para resolver el conflicto han sido infructuosas hasta ahora. Se espera una nueva ronda de diálogo en julio de 2026, aunque las posiciones siguen distantes. Mientras tanto, el puente de Rumichaca, antes símbolo de integración, es hoy testigo del deterioro de las relaciones bilaterales.



