Keiko Fujimori logró finalmente alcanzar la Presidencia de Perú en su cuarto intento, tras un prolongado escrutinio de 22 días que mantuvo al país en vilo. La lideresa de Fuerza Popular visitó la tumba de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, en el cementerio Campo Fe de Huachipa durante el Día del Padre, en medio de la incertidumbre por el lento conteo de votos.
Un camino de cuatro elecciones
La carrera de Keiko Fujimori hacia la presidencia comenzó en 2011, cuando perdió ante Ollanta Humala. En 2016, fue derrotada por Pedro Pablo Kuczynski. En 2021, cayó frente a Pedro Castillo. Finalmente, en la contienda más reciente, logró imponerse en una ajustada votación que requirió más de tres semanas de conteo.
Durante la espera, Keiko Fujimori expresó su emoción al visitar la tumba de su padre: “Me conmovió encontrarme con tantas personas que siguen llevándolo en su corazón. Algunos dejaron flores, otros una oración y muchos se acercaron para recordar a Alberto Fujimori”, declaró en un video difundido por su equipo.
El escrutinio más largo de la historia reciente
El proceso electoral peruano se caracterizó por una demora inusual en el conteo de votos, lo que generó tensiones y especulaciones. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) atribuyó la lentitud a la alta participación y a la necesidad de verificar actas observadas. Al final, Keiko Fujimori obtuvo el 50.3% de los votos frente al 49.7% de su rival, Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú.
El resultado fue confirmado tras una revisión minuciosa que incluyó la anulación de algunas mesas de votación por irregularidades. La victoria de Fujimori marca el retorno del fujimorismo al poder después de más de dos décadas.
Reacciones y desafíos
La noticia generó reacciones divididas en el país. Sectores conservadores celebraron el triunfo, mientras que organizaciones de derechos humanos expresaron su preocupación por el legado de Alberto Fujimori, quien cumplió condena por violaciones a los derechos humanos y corrupción. Keiko Fujimori, por su parte, ha enfrentado investigaciones por presunto lavado de activos, aunque ella niega las acusaciones.
El presidente saliente, Pedro Castillo, felicitó a Fujimori y llamó a la unidad nacional. Sin embargo, analistas advierten que la nueva mandataria enfrentará un Congreso fragmentado y una economía golpeada por la inflación y la crisis política.
Un legado controversial
Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000, es una figura polarizante. Sus partidarios lo recuerdan por derrotar a Sendero Luminoso y estabilizar la economía, mientras que sus críticos lo señalan por autoritarismo y corrupción. Keiko Fujimori ha defendido la gestión de su padre y prometió continuar su legado, aunque con un enfoque en la lucha contra la delincuencia y la reactivación económica.
La victoria de Keiko Fujimori representa un hito en la política peruana, pero también abre interrogantes sobre el futuro de la democracia y los derechos humanos en el país.



