La historia de Genji: la primera novela de la historia y su legado en Japón
La historia de Genji: primera novela y su legado

Para quienes crecieron alejados de las culturas orientales y consideran que El Quijote de Cervantes (1605) es la primera novela de la historia, resulta sorprendente saber que seis siglos antes, en el Japón del siglo XI, ya se leía La historia de Genji, una obra de aproximadamente mil páginas con cuatrocientos personajes, escrita por la noble cortesana Murasaki Shikibu.

La trama y el contexto de la obra

El libro narra los amoríos de Genji, un apuesto príncipe cuyo catálogo sentimental incluye adulterio, traición, incesto, rapto, despecho y abandono. Aunque la autora evita los juicios morales, el protagonista recibe altas dosis de infelicidad como compensación budista por sus desmanes. La historia avanza en episodios y muchos de los personajes carecen de nombre propio.

Está escrita en el idioma japonés del siglo XI, y las sucesivas versiones y traducciones a otros idiomas son interpretaciones del texto original. Una abogada amiga, la señora Akiko, confesó que no había leído La historia de Genji completa hasta los treinta años. “Tiene demasiados enredos amorosos para ser leída con profundidad en la escuela”, dijo al comentarle que muchos hispanohablantes leen en clase el episodio del ataque a los molinos del Quijote.

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Comparación con El Quijote

Al igual que El Quijote comienza con “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”, La historia de Genji se inicia con una afirmación ambigua: “En el reino de cierto emperador, cuyo nombre no conocemos, había una dama de la corte imperial que pese a no ser de noble cuna gozaba del favor real en toda su plenitud”.

Gabriel García Márquez recomendó El Quijote al entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, con el argumento de que “allí está todo”. La recomendación más elocuente de La historia de Genji la hizo el economista y escritor japonés Taichi Sakaiya en su libro Doce hombres que formaron Japón, donde incluyó al príncipe ficticio junto a personajes históricos como gobernantes y empresarios.

La relevancia política actual

La razón, explicó Sakaiya, quien fue asesor de economía del gobierno entre 1998 y 2000, es que la política japonesa se estaba llenando de personas “refinadas con cero habilidad”. “Ha llegado el momento de que Japón se replantee qué es realmente el refinamiento”, concluyó tras advertir que, a medida que avanza la globalización, perfiles como el de Genji se quedarían en el camino. El economista convirtió a Genji en el personaje más incómodo de sus doce próceres para demostrar que la novela seguía teniendo algo que decirle a la política japonesa contemporánea.

El Quijote, seis siglos más joven, hace lo mismo en Occidente: cuenta lo que pasa cuando los ideales chocan con la realidad y cómo, casi siempre, gana la realidad.

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