Durante los mundiales de fútbol, la violencia contra las mujeres se incrementa de manera significativa, según múltiples investigaciones. Un estudio publicado en el Journal of Public Health halló que en Inglaterra, durante el Mundial de 2010, las denuncias por violencia doméstica aumentaron un 26% cuando la selección local jugaba y un 38% cuando perdía. En Alemania, durante el Mundial de 2006, los casos de maltrato subieron un 50% en los días de partido, según la Universidad de Múnich.
Factores que disparan la violencia
El consumo de alcohol, la tensión emocional y la cultura machista asociada al fútbol son factores clave. La socióloga María Jiménez, de la Universidad Nacional de Colombia, afirma: “El fútbol se convierte en un escenario donde se refuerzan roles de género tradicionales y se normaliza la agresión como forma de expresar frustración”. Además, la expectativa de que las mujeres apoyen incondicionalmente el evento genera conflictos en el hogar.
El caso de Brasil 2014
En Brasil, el Ministerio de Salud reportó un aumento del 30% en las llamadas a la línea de emergencia por violencia doméstica durante el Mundial de 2014. La organización no gubernamental Instituto Maria da Penha documentó que las agresiones se intensificaron en las ciudades sede. “Los hombres sienten que tienen derecho a controlar el tiempo y las actividades de sus parejas durante los partidos”, explica la directora del instituto, Ana Paula Santos.
Impacto en Colombia y otros países
En Colombia, aunque no hay cifras oficiales consolidadas, la Fundación Mujer y Futuro registró un incremento del 20% en denuncias durante el Mundial de Rusia 2018. La psicóloga Carolina López señala: “La exposición prolongada a partidos, combinada con el consumo de alcohol, eleva el riesgo de violencia. Muchas mujeres no denuncian por miedo o vergüenza”. En Sudáfrica 2010, un estudio de la Universidad de Ciudad del Cabo reveló que las agresiones sexuales aumentaron un 40% en las comunidades cercanas a los estadios.
Medidas de prevención y recomendaciones
Expertas recomiendan campañas de sensibilización antes y durante los torneos, así como reforzar las líneas de atención a víctimas. En Uruguay, durante el Mundial de 2018, se implementó la campaña “Ganale a la violencia”, que logró reducir las llamadas de emergencia en un 15%. La activista feminista Laura Pérez concluye: “No se trata de prohibir el fútbol, sino de transformar las conductas violentas que se asocian a él. Los gobiernos deben destinar recursos a prevención y protección”.
Un problema estructural
La violencia contra las mujeres durante los mundiales no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de una desigualdad de género arraigada. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual. Los eventos deportivos masivos solo agravan un problema preexistente. La investigadora británica Kate Brown afirma: “El fútbol no causa violencia, pero la exacerba en contextos donde ya hay tolerancia social hacia el maltrato”.



