Cocaína colombiana: nuevos mercados disparan su expansión global, según FT
Cocaína colombiana: nuevos mercados disparan expansión global

La cocaína colombiana encontró nuevos mercados y disparó su expansión global, especialmente en Europa, donde el consumo y las incautaciones han alcanzado niveles récord, según un reportaje del Financial Times. El medio sostiene que el crecimiento de la producción en Colombia no solo estuvo acompañado por una mayor demanda internacional, sino también por una transformación del negocio, impulsada por grupos armados que mejoraron cultivos, procesos y redes de distribución para aumentar la oferta de droga.

Producción de cocaína se triplica en una década

De acuerdo con el reportaje, la producción de cocaína en Colombia se ha más que triplicado durante la última década. Aunque inicialmente este aumento generó una fuerte caída de los precios de la coca en 2022, la respuesta de las organizaciones criminales no fue reducir la producción, sino encontrar nuevos compradores en mercados internacionales que absorbieran la creciente oferta.

Ese proceso tuvo un protagonista claro: Europa. El Financial Times señala que el continente consume actualmente casi tanta cocaína como Estados Unidos y que las autoridades europeas han registrado un aumento constante de las incautaciones. Según la Agencia Europea de Drogas, los países miembros decomisaron 419 toneladas de cocaína en 2023, el séptimo año consecutivo en el que se alcanzó una cifra récord.

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Europa se convierte en principal destino

La expansión del consumo europeo aparece como uno de los factores que explican por qué el negocio de la cocaína logró sostener su crecimiento incluso cuando la producción aumentó con fuerza. “El consumo en Estados Unidos se mantiene estable, pero Europa continúa creciendo”, afirmó Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del International Crisis Group en Bogotá, citada por el Financial Times.

El incremento de la disponibilidad de cocaína en el continente ha venido acompañado por un aumento de los delitos asociados al narcotráfico. Entre los ejemplos citados figura una operación realizada en 2023 en Alemania, donde las autoridades de Düsseldorf decomisaron 35,5 toneladas de cocaína valoradas en 2.600 millones de euros tras recibir información de organismos colombianos. La situación también ha generado preocupación en otros países europeos. El medio recuerda que un juez belga advirtió el año pasado sobre el riesgo de que Bélgica se convirtiera en un “narcoestado” debido a la infiltración de organizaciones criminales en puertos, cuerpos de policía e incluso en el sistema judicial.

Cómo aumentó la producción de cocaína en Colombia

El crecimiento de la demanda internacional coincidió con una transformación profunda en la forma de producir cocaína en Colombia. Según el reportaje, las organizaciones armadas introdujeron procesos más sofisticados y elevaron la productividad de los cultivos. Entre los cambios identificados aparecen nuevas variedades de coca, mejores prácticas agrícolas y métodos de procesamiento más avanzados que permiten obtener una mayor cantidad de cocaína a partir de cada hoja cultivada. En algunas regiones, incluso se utilizan drones para fertilizar los cultivos.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, citada en el texto, estima que los rendimientos de la coca se han duplicado durante las últimas dos décadas. Al mismo tiempo, la superficie cultivada también aumentó de forma significativa. Entre 2018 y 2023 creció aproximadamente un 50 %, hasta alcanzar las 253.000 hectáreas.

El Financial Times sostiene que la expansión no solo se produjo en el campo. Los laboratorios utilizados para procesar la droga también evolucionaron. Lo que antes eran estructuras precarias ocultas en zonas selváticas dio paso a instalaciones más grandes y especializadas. El reportaje menciona el hallazgo, hace dos años, de una instalación en Putumayo con capacidad para procesar cinco toneladas de cocaína al mes.

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El negocio cambió después del acuerdo con las Farc

La investigación también plantea que el auge reciente de la cocaína está relacionado con la transformación del conflicto armado colombiano tras la firma del acuerdo de paz con las Farc en 2016. Según el reportaje, los grupos insurgentes fueron reemplazados progresivamente por organizaciones cuyo principal objetivo es la rentabilidad económica. Esa transición modificó tanto la estructura del negocio como la forma en que operan las organizaciones ilegales.

Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia y artífice del acuerdo de paz de 2016, aseguró al medio que el vacío dejado por las Farc no fue ocupado por el Estado y que “el vacío debería haber sido llenado por el Estado, pero en cambio ha sido llenado por otros grupos criminales, que en realidad son mafias”. Ante esto, el Financial Times señala que estos grupos no solo fortalecieron el narcotráfico, sino que aprovecharon el control territorial para expandirse hacia otras economías ilegales, como la minería ilegal de oro y el tráfico de personas.

Más recursos, más control territorial

El fortalecimiento financiero derivado del narcotráfico permitió a estas organizaciones ampliar su presencia en distintas regiones del país. Según Acled, citado por el reportaje, cerca del 50% de los municipios colombianos albergan actualmente algún grupo armado. La expansión también se refleja en el número de integrantes de estas estructuras. De acuerdo con las autoridades colombianas citadas en el texto, la cantidad de personas vinculadas a grupos armados pasó de 12.883 en 2018 a 27.121 al cierre del año pasado.

Para comunidades afectadas por la violencia, el cambio ha sido evidente. Líderes locales entrevistados por el Financial Times describen cómo los grupos actuales están impulsados principalmente por intereses económicos relacionados con el narcotráfico y otras actividades ilícitas, en contraste con los actores armados que dominaron etapas anteriores del conflicto.

El reportaje concluye que el auge de la cocaína colombiana ya no puede entenderse únicamente como un problema nacional. El crecimiento de la producción, la expansión de los mercados europeos y el fortalecimiento de organizaciones criminales con presencia territorial han convertido el fenómeno en un asunto de alcance internacional.