El Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) de abril de 2026, publicado este miércoles por el Dane, mostró un crecimiento del 3,34% frente al mismo mes del año anterior, el mejor registro desde mediados de 2024 y un salto notable respecto al magro 1,25% de abril de 2025. En el año corrido, el crecimiento acumula 2,46%, por encima del 1,86% registrado en el mismo período del año pasado. A primera vista, parece una buena noticia.
Composición del crecimiento: servicios dominan
Sin embargo, el análisis detallado revela que las actividades primarias (minería y agricultura) cayeron 2,35%, las secundarias (manufactura y construcción) avanzaron apenas 1,83%, y el peso del crecimiento recayó casi en su totalidad sobre los servicios, que crecieron 4,58%. De los 3,34 puntos porcentuales de crecimiento, 2,16 provinieron de un solo componente: administración pública, educación, salud y servicios sociales. Esto significa que dos tercios del crecimiento total del país vinieron del sector público y los servicios que este financia.
Dependencia fiscal y fragilidad estructural
Este tipo de crecimiento no es el que indica una economía expandiéndose por sus propios motores privados. Una economía que crece porque el sector público gasta más no es lo mismo que una que crece porque las empresas invierten, la industria produce más y el sector extractor genera divisas. La diferencia es estructural: el primer tipo depende de la capacidad fiscal del Estado, mientras que el segundo genera empleo productivo, exportaciones y base tributaria de manera autónoma.
Sectores rezagados: minería, agricultura y construcción
La minería lleva meses cediendo terreno, la agricultura retrocede, la construcción apenas se mueve y la industria manufacturera crece a un ritmo que no alcanza a llamarse recuperación. Entre marzo y abril de 2026, la economía avanzó apenas 0,34% en términos desestacionalizados, frente al 1,09% del mes anterior, lo que indica que el impulso se está moderando justo cuando el efecto del aumento salarial sobre el consumo debería estar en su punto más alto.
Perspectivas: transición estancada
Colombia busca desde hace años un crecimiento más equilibrado, con mayor inversión privada, reindustrialización y diversificación exportadora. El ISE de abril muestra que esa transición no solo no ha ocurrido, sino que la brecha entre los sectores que crecen y los que retroceden se amplía. Un país que crece casi exclusivamente por sus servicios públicos, mientras su base minera y agrícola se contrae y su industria se estanca, está creciendo sobre una base frágil. El 3,34% es real, pero leerlo sin mirar su composición es como celebrar que la casa está en pie sin revisar los cimientos.



